El Senado argentino rechazó, por 38 votos en contra y 31 a favor, el proyecto de ley sobre interrupción voluntaria del embarazo que había sido aprobado por estrecho margen el pasado junio en la Cámara de Diputados.

Tras un largo debate que se prolongó durante más de 16 horas, con alocuciones de 61 de los 72 miembros del Senado, el "no" se impuso gracias a los representantes de las provincias del norte argentino, más conservadoras, en tanto las del centro y sur se mostraban más favorables a la aprobación. El debate y la votación fueron seguidos por una multitud en la plaza frente al Congreso, bajo una lluvia incesante, dividida entre los "pañuelos verdes" de los favorables a la legalización y los "pañuelos celestes" de los contrarios. El proyecto rechazado permitía a todas las mujeres interrumpir el embarazo hasta la semana 14. La normativa actual en cambio solo autoriza el aborto como consecuencia de una violación o cuando hay peligro para la vida de la madre.

El proyecto también preveía que el aborto se pudiera realizar en cualquier hospital o clínica público o privado en forma grauita. Por un año no será posible volver a presentar una nueva ley sobre el mismo tema. Tras el rechazo al proyecto se produjeron desórdenes en la plaza del Congreso, reprimidos por la policía con gases lacrimógenos. Algunas personas fueron detenidas.

 

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