José Mujica

Si cualquier observador político viniera a nuestro país, entre las primeras señales firmes, sólidas que recibiría, sería sin duda la imagen de que el gran elector del Frente Amplio, el único, el indiscutible, es José Mujica. N

o es cierto pero lo parece. En primer lugar hay que considerar su propio esfuerzo personal por parecerlo. Desde su condición de líder indiscutido del grupo político más numeroso del FA y de ex presidente con un prestigio y audiencia internacional indiscutible, el mismo hace lo imposible por ocupar esa posición de la última palabra en materia de candidaturas. Y ahora que renunció al Senado, lo hará desde la prensa, su principal tribuna y trinchera. Y lo hará con la ayuda de los medios y muchos de sus periodistas.

Es cierto, dice cosas novedosas, diferentes a los demás políticos uruguayos, pero los medios de todo tipo se han ocupado de resaltar sus características y sus opiniones a veces hasta el hartazgo y otras más allá de toda comprobación de su validez. Lo dice Mujica y punto. Chapeau, a Mujica. Es el gran elector porque otros le han dado ese papel, por su silencio o por sus actitudes. Que Danilo Astori, que tuvo un gran electorado propio, con perfiles propios muy diversos a los de Mujica, que ocupó en el Frente Amplio desde 1989 y en forma constante y a veces creciente un papel de equilibrio frente al MPP o al Grupo de los 8, vaya a requerir la aprobación de Mujica para ser candidato a la presidencia, es por lo menos inexplicable, para ser generosos. Si Mujica le hubiera brindado su apoyo hubiera sido una trompada en el medio del rostro a todos los electores "clásicos" e "históricos" de Astori, de la 2121 y del FLS. Con una conversación en la chacra del líder del MPP no se borran años de polémicas, de diferencias, de opiniones ideológicas y políticas muy diversas y contrapuestas.

Aunque se hayan dado dentro del FA. Todo eso se hipotecó en un solo gesto que además salió, como tenía que salir: mal. ¿Alguien en algún momento le prometió ese apoyo a Astori? ¿Le puso alguna condición previa? Es lo de menos, los votantes del MPP, incluso en una interna, no son una "barra" que van detrás de las opiniones de su líder. Esos votantes no son votantes "naturales" de Astori, todo lo contrario y, la gente en esas dimensiones no van detrás de los aparatos. Hay múltiples ejemplos. Mujica ganó las elecciones en las que él era el candidato, ninguna otra. El MPP nunca ganó una elección interna en el FA. Ni una, ni siquiera en el apogeo de su liderazgo.

El MPP, propuso candidatos a la presidencia del FA (Ernesto Agazzi y Alejandro Sánchez), perdió lejos. El MPP promovió con todo el apoyo y el entusiasmo a Lucia Topolansky como candidata a la intendencia de Montevideo y perdió de manera muy clara, 2 a 1 contra Daniel Martínez. Así que los antecedentes del MPP en ese sentido no son por cierto una garantía, pero menos lo hubieran sido apoyando a Astori. No lo son en su apoyo a otros candidatos en las próximas elecciones internas de junio del 2019, por más que muchos medios de prensa y dirigentes políticos insistan. Martínez se fuma en pipa a cualquiera de los candidatos y candidatas que promueve el MPP y Mujica personalmente. No hay que ser un oráculo político o un adivino, basta ver las encuestas. Ninguno de los nombres que manejó Mujica tienen la mínima posibilidad de ganar las internas, ni Mario Bergara, ni Ernesto Murro, ni Carolina Cosse, etc. No falta tanto. El mejor candidato era Yamandú Orsi, pero es inteligente y bicho y sabe que no es su momento. Por dos motivos. Primero porque difícilmente ganaría la interna y en segundo lugar porque no es tan fácil ganar las elecciones nacionales y nadie, quiere ser el mariscal de esa derrota.

Ver la sucesión de encuestas. En particular la última de la empresa CIFRA. El principal candidato de Mujica, es José Mujica Cordano. No puede, no quiere ser candidato y no será candidato por un batido de las diversas razones que esgrimió a lo largo de muchos meses, pero también porque tiene el olfato y la inteligencia política para percibir que como nunca está en peligro el triunfo del FA el último domingo de noviembre del 2019. Y es cierto que tiene un apoyo importante - menor que el de Martínez - pero que divide profundamente al país. Un argumento creíble, inteligente y de recibo, pero con un agregado muy importante que falta en la argumentación.

Se ha roto visiblemente el equilibrio dentro del FA, la caída notoria de apoyos se da sobre todo en los votantes de los sectores diferentes al MPP, en particular en los que apoyan a Astori, y ese desequilibrio puede ser la causa de la derrota de todo el FA. También es justo decir que mirando los cuadros internos de las internas, no hay ningún sector del FA que no haya perdido intención de votos en las encuestas. El equilibrio era clave en el FA. Se ha roto gravemente. La otra cosa fácilmente deducible es que Daniel Martínez no tiene ni el apoyo y menos el entusiasmo de los tres "grandes": Tabaré Vázquez, José Mujica y Danilo Astori. En otra época eso sería un desastre, ahora puede ser una ventaja. Depende. Mujica tiene y recibe muchos apoyos espontáneos por la calle, no hay periodista que no quiera hacerle una nota (bueno, no todos...) pero sabe perfectamente que no hay que guiarse por las apariencias, que cuando votan 2.200.000 orientales, en el balotaje, las cosas cambian. ¿Eso quiere decir que ya está definido y que ganará el Partido Nacional o una alianza circunstancial o más permanente de partidos?

No me animo a asegurarlo, todavía hay un largo camino para todos, pero hay dos cosas seguras: habrá balotaje y ningún partido tendrá mayoría parlamentaria. La otra cosa segura es que en relación a cinco años antes, es decir a agosto del 2013, cuando faltaban 15 meses para el balotaje y 14 para las elecciones nacionales, el FA está de 15 a 18 puntos por debajo en intención de voto que hace un quinquenio. Y que la situación del país, del gobierno y del propio FA no pasa un buen momento para convencer a nuevos votantes. Y ninguno de los principales problemas que preocupan a los uruguayos muestran tendencias positivas, ni la economía, ni el empleo, ni la seguridad o la enseñanza. Y los temas de la moral y la transparencia no son por cierto un fuerte del actual Frente Amplio.

La primera señal, el primer campanazo que pueden recibir los partidos, todos, es el nivel de participación ciudadana en las elecciones internas de junio del 2019. Me arriesgo: habrá una participación menor que en elecciones anteriores. Veremos cómo les va a cada uno y como lo leen los diversos partidos. Con los actuales porcentajes, ninguno de los principales aspirantes al sillón presidencial no deberían dormir tranquilos. Martínez ronda el 45% de la intención de voto del FA, pero, primero, es sobre una intención de voto del entorno del 30-32% del FA y segundo, hay que hacer que voten. Lacalle Pou tiene más o menos los mismos porcentajes. Cinco años después... no hay nada por lo que festejar. Es que los techos de los candidatos son bajos y sólidos. En noviembre los uruguayos iremos nuevamente a votar en altísimos porcentajes, está en nuestro ADN y en el voto obligatorio. Si la diferencia entre el FA y el voto de todos los demás partidos opositores sumados supera el 15% de los votos válidos, el balotaje será muy difícil para que el FA obtenga un nuevo mandato. Y eso no lo arregla ningún gran elector.

Por ello tendrá un peso importante el comportamiento del actual 20% de los ciudadanos que declara no saber a quién votar o votara en blanco o anulado.Porcentaje sin antecedentes. 20% luego de una repregunta, porque en el primer abordaje llegan al 35%. Este es el fenómeno político más importante del Uruguay actual. Aunque la lectura política de un alto porcentaje de votos anulados y en blanco es muy clara como actitud de protesta y de descontento de los electores, desde el punto de vista electoral no es tan clara y puede servir para premiar al principal partido. Todas estas consideraciones no son estadísticas, son políticas, definen hacia quienes estarán dirigidas las campañas electorales, los discursos, los programas, los candidatos y los métodos de comunicación.

Veremos cambios importantes, al menos esperamos, para no tener que soportarnos un bodrio general de varios meses de duración, copiando y retocando campañas anteriores. Veremos. En medio de esa campaña, el gran elector se ha reservado la posición, de transformarse en el gran opinador. Y ese puesto no será fácil en estas elecciones, puede ser un factor más del desequilibrio dentro del FA.

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