La educación en Chile está "abandonada", sentenció Mario Aguilar, presidente del Colegio de Profesores, al cumplirse la cuarta semana de paralización del Magisterio. El deterioro de la educación, aclaró en un encuentro con la prensa internacional en Chile, no se inició en este gobierno sino que se arrastra hace muchos años, "pero se ha acentuado, porque es evidente la desafección por la educación pública, el desinterés" de la Administración de Sebastián Piñera.

Mencionó que el Director de Educación Pública renunció en noviembre pasado y hace una semana nombraron a su reemplazante. A juicio del Magisterio, todo apunta a que la educación pública se deteriore y aumente el drenaje de estudiantes hacia el sistema privado, "que es el negocio", con sostenedores, empresas educativas, cadenas de colegios de un mismo dueño. Aguilar recordó que cuando se fundamentó Admisión Justa -proyecto que repone la selección de alumnos por parte de los colegios- Piñera habló del 'derecho de la industria educativa a funcionar con el número de alumnos que estime'. Ante la falta de respuesta al petitorio de 11 puntos que el Magisterio discute desde el año pasado en mesas de trabajo, se convocó el 3 de junio a un paro indefinido con movilizaciones masivas y una histórica marcha hasta el Congreso en Valparaíso.

Entre sus peticiones destacan la denominada deuda histórica que afecta a 75 mil maestros que fueron perjudicados por la municipalización de la educación bajo dictadura en 1981. Además plantean el agobio laboral, la titularidad de las horas de extensión y el fin al doble proceso de evaluación docente. Hace un mes sumaron un nuevo punto: la reforma curricular aprobada por el Consejo Nacional de Educación que establecen, ente otras cosas, que las asignaturas de Historia y Educación Física pasarán a ser optativas a partir de tercero y cuarto medio. Aguilar fue enfático en señalar que "no estamos pidiendo reajuste salarial" el punto central son las condiciones de trabajo, la relación horas lectivas no lectivas, la inseguridad en los colegios (asaltos), la carga administrativa. Un profesor recién titulado parte con un ingreso cercano a los 1.000 dólares y luego de 15 años puede duplicarlo. Los puntos más difíciles de negociar son el pago de la mención de los educadores diferenciales y de párvulos, el reconocimiento de la deuda histórica y los cambios curriculares.

Ante el millón de alumnos que se encuentran sin clases, Aguilar dijo que no están porque el paro se prolongue y reflexionaron sobre la violencia en las escuelas, particularmente, el bicentenario Instituto Nacional, baluarte de la educación pública formador de expresidentes de la República. El Instituto Nacional, dijo Aguilar, sufre "una crisis severa, profunda, ha tenido un abandono por años, que ahora estalla pero que se incubó hace mucho tiempo". Describió que "los overoles (encapuchados) son 50 de un total de 4.000 alumnos, pero los problemas son tratados de la peor forma. Aula Segura no ha resuelto nada sino que ha agudizado la violencia porque ha apagado el fuego con bencina, a lo que se sumó la medida de revisar mochilas".

"A nosotros -explicó el dirigente- esas medidas nos parecen una superficialidad para un problema estructural, mucho más grave, que es un reflejo de la sociedad chilena, donde se ha instalado cada vez más fuertemente la violencia en las relaciones interpersonales, en la forma de resolver los problemas". Aludió al caso del niño que en el sur del país disparó a sus compañeros de colegio, y que su impericia en el manejo de las armas impidió una mayor tragedia. "Uno debe preguntarse qué pasa en un adolescente nuestro que no tenía aparentemente problemas graves, qué pasa en su cabeza, en su corazón, en su alma, para llegar a hacer algo así. Qué pasa en el que dispara una bomba Molotov desde el techo del edificio de su colegio o rocía con bencina a un funcionario, qué está pasando en nuestro interior", interpela con vehemencia.

"Nosotros decimos que, en vez de revisar mochilas, deberíamos revisarnos el alma porque algo está pasando en nuestro país para que esas cosas estén ocurriendo, y eso a las autoridades parece no interesarles", acusó. El dirigente sostuvo que "es necesario reflexionar en qué sentido tiene el desarrollo, el crecimiento económico, y todo lo que se presenta como exitoso en nuestro país, si nos estamos enfermando, si finalmente tenemos una sociedad que tiene estos síntomas tan alarmantes, tan preocupantes". "La violencia no está solo en los colegios, está en los estadios de fútbol, en los recitales, en las fiestas, en las calles, en la esquina, en lo más cotidiano de nuestras relaciones, y eso habla de una sociedad que tiene graves problemas, y eso no se trata, no se discute. Para nosotros ese es el tema", concluyó.

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