(foto depositphotos)

En la ciudad portuaria de Barranquilla, sobre el imponente río Magdalena que atraviesa medio país y desemboca en el Mar Caribe, se inauguró el nuevo Puente Pumarejo, que se convierte la estructura de su tipo más ancha de América Latina. Así lo manifestaron tanto el presidente, Iván Duque, como sus constructores la firma española Sacyr y los locales Esgamo Ingenieros, a quienes se les adjudicó la obra en 2015 y cuyo costo fue cercano a los 250 millones de dólares. “Este es el puente más ancho de América Latina, uno de los cinco puentes más anchos del mundo; este es uno de los puentes más altos que tiene Colombia y que permite dimensionar la grandeza del Magdalena y la naturaleza que lo acompaña”, describió Duque. El nuevo Puente Pumarejo es atirantado y tiene 38,1 metros de ancho, poco más de la mitad del Tahia Masr en Egipto, el más ancho del mundo con 67,36 metros y que unen dos orillas del río Nilo. El Pumarejo tiene 3,2 kilómetros de longitud, seis carriles para dos calzadas, espacio para peatones y bicicletas, está ubicado a más de 45 metros de altura sobre el río, lo que permitirá la navegabilidad de grandes buques, una de las razones para reemplazar la vieja estructura. Los pilotes del nuevo puente, cimentados a 65 metros de profundidad y de 2,89 metros de diámetro, suman en total 12.921 metros; mientras que para la edificación de la obra se utilizaron 33 mil toneladas de acero y 44.212 metros cúbicos de concreto. El antiguo Puente Pumarejo, que sigue en pie y está justo al lado de la nueva mole, se inauguró en 1974, fue diseñado por el ingeniero italiano Ricardo Morandi y en su momento se convirtió en el eje del desarrollo de Barranquilla, uno de los principales puertos del país. Se llama Pumarejo en homenaje a Alberto Pumajero, un político local ya fallecido que fue el impulsor de la construcción de la primera infraestructura, que llevaba por nombre oficial Laurea no Gómez, un expresidente conservador. Sin embargo, los barranquilleros lo bautizaron como el puente Pumarejo desobedeciendo la decisión del gobierno de entonces e incluso le hicieron una canción de corte tropical, bastante conocida y popular. Aunque todavía no se tomó una decisión, es necesario derribar la vieja estructura para facilitar la navegabilidad sobre el Magdalena. Una de las posibilidades es que se desmonte el tablero del puente que está sobre el río y se dejen en pie sus accesos para convertirlos en miradores turísticos sobre el afluente, que unos metros más adelante desemboca en el Mar Caribe. “Este puente no es, solamente, un gran puente; es la demostración de la pujanza de un país que piensa en grande y que no va a dejar nunca de pensar en grande”, apuntó Duque tras cortar la cinta que dio apertura a la obra.