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El presidente argentino, Alberto Fernández, advirtió hoy por la velocidad de contagios de Covid-19 que se registran en la ciudad de Buenos Aires y, sobre todo, en su populosa periferia, y llamó a no derrumbar los esfuerzos. El mandatario remarcó la necesidad de evitar que todo el esfuerzo que se hizo hasta ahora se vuelva inútil por "salir a correr o a mirar vidrieras". Fernández realizó esas declaraciones mientras el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, conducido por la coalición opositora Juntos por el Cambio, se resiste a los intentos del gobierno nacional y de la provincia de Buenos Aires, comandados por el peronismo, de endurecer la cuarentena, que comenzó el 20 de marzo. "Tenemos distintas realidades. Provincias con la cosa muy controlada, provincias que creían que lo tenían controlado y se les descontroló, y el AMBA (la capital argentina y el conurbano bonaerense, NDR) y Resistencia (norte del país), donde están los focos más intensos", dijo Fernández. "Ahí tenemos que ser muy firmes y hacerles entender a los argentinos que circular es un riesgo enorme", enfatizó. Por ese motivo, el mandatario había deslizado hace unos días la posibilidad de que se endurezcan las restricciones, tal como sucedió en marzo y en abril pasados, amén de la polémica que se desató por los "runners" corriendo sin mantener la distancia adecuada en varios parques de la ciudad de Buenos Aires. el gobierno de la capital argentina impulsó en las últimas semanas la apertura de más sectores económicos, así como actividades deportivas entre las 19 y 9 (hora local) y los paseos recreativos para niños los fines de semana. Se trata de un cambio en relación con cómo se gestionó en un principio la pandemia en la capital argentina y su El presidente Fernández populosa periferia, donde dirigentes de distinto signo político coordinaron decisiones para evitar contagios. "Para resolver los problemas de la economía, vamos a tener tiempo. El Estado no va a dejar de socorrer a nadie. Lo que sí no vamos a poder hacer es socorrer a los que ya no están", insistió hoy el mandatario argentino. "A mí cada muerto me duele una enormidad. No quiero contar muertos, quiero contar vidas. Espero que la Argentina y quienes son vecinos míos, los porteños y quienes viven en el Gran Buenos Aires, entiendan la necesidad de volver a quedarse en casa para volver a ordenar un poco la cosa", subrayó. En Argentina se ha producido una de las cuarentenas más largas del mundo, iniciada el 20 de marzo, y que persiste hasta el próximo 28 de junio, aunque se ha flexibilizado en distintas partes del país. Además, hasta el momento es uno de los países de América Latina con menos infecciones y fallecidos, pues registra algo más de 37.500 contagiados de coronavirus y 954 muertos. El distrito más problemático es la provincia de Buenos Aires, especialmente la zona que bordea a la capital argentina. En esa zona, los casos de coronavirus ascendieron a 16.451 tras confirmarse 1.106 nuevos contagios en las últimas 24 horas. En los últimos días también trascendieron casos de políticos contagiados, entre otros, los del alcalde de la localidad bonaerense de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, la ministra de Espacio Público e Higiene Urbana de la capital argentina, Clara Muzzio, y la exgobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal