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SANTIAGO (Uypress)- La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) publicó la Evaluación de los efectos e impactos de la pandemia de Covid-19 sobre el turismo, dónde estima los efectos e impactos de la pandemia en el turismo receptor de la región.

Playa Pocitos. Santiago Mazzarovich / adhocFOTOS

En este documento, para el que utiliza la metodología para evaluación de desastres (DaLA), el organismo espera, debido a la incertidumbre sobre la duración de la pandemia, pérdidas por varios años.

Entre 2020 y 2023 las pérdidas acumuladas de estas subregiones oscilarán entre US$53.000 y US$75.400 millones en el Caribe; entre US$69.100 millones y US$89.200 millones en Centroamérica y México, y entre US$53.000 millones y US$72.400 millones en América del Sur.

Estos resultados muestran que el Caribe será la subregión relativamente más afectada, dados su menor población y el peso del turismo en sus economías, y que las pérdidas tendrán consecuencias negativas sobre el nivel de empleo del sector, con un sesgo de género, debido a que en Centroamérica y México el 61%, en promedio, de las personas empleadas en los servicios de alojamiento y comida son mujeres, proporción que en América del Sur y el Caribe es del 59% y el 54%, respectivamente.

Debido al cierre de las fronteras de los emisores de turistas y de los propios países sudamericanos, sumado a la profunda recesión en el mundo entero y el miedo al contacto social por la pandemia de Covid-19, el sector turístico de la región dejó de percibir por servicios prestados a visitantes extranjeros US$ 25.804 millones en 2020, lo que equivale a tres cuartas partes de lo que hubiera generado en divisas esa actividad en una situación de normalidad, lo que toma como "línea de base" para la estimación. Son cifras "cuantiosas", equivale a 0,8% de su Producto Bruto Interno (PBI).

Uruguay, de los más golpeados - En Uruguay el turismo receptivo generó US$ 660 millones el año pasado, y se perdió de percibir unos US$ 1.115 millones (lo que representa 1,93% de su PBI) a raíz de las restricciones por la pandemia. Fue de los más golpeados debido a que la contribución de viajes y turismo a su PBI es de 16%, de las mayores de la región; el mismo porcentaje representa el empleo en la ocupación total.

Las limitaciones a la movilidad transfronteriza y las otras son, para la Cepal, "causas redundantes", porque, la desaparición de cualquiera de ellas individualmente no solucionará los problemas; la permanencia de las otras es suficiente para mantener deprimida a la industria. La recuperación total requiere la eliminación de todas.

Escenarios proyectados a futuro, una vez que se aplique la vacuna - El peso del turismo en las economías y en el empleo de los países de América Latina y el Caribe no es homogéneo, por lo que el impacto por las pérdidas asociadas a la pandemia también difiere.

Las pérdidas se estiman como la diferencia entre la línea de base (lo que hubiera ocurrido sin la pandemia, es decir una perspectiva contrafactual) con la situación que la Cepal caracteriza como "post-desastre", una vez que se aplique la vacuna. A los efectos del cálculo construyó tres escenarios que difieren en la fecha del desarrollo y masificación de una vacunación que sea efectiva en la inmunización contra el virus.

En el primer escenario se supone que esto ocurre en el primer trimestre de 2021; en el segundo, el supuesto es que ello se daría un año después (enero-marzo de 2022) y en el tercero, la hipótesis es que la vacuna recién frenará los contagios a partir de febrero de 2023.

Para cada escenario consideró, además, cuatro elementos: el cierre generalizado de las fronteras; la caída en la actividad económica en los países de origen de los turistas que vienen a la región; la reticencia de los visitantes a viajar en las condiciones actuales; y la potencial caída en los ingresos. Basados en las pérdidas para 2020, se estimaron los impactos en términos del PBI, remuneraciones, excedente de explotación, ingreso mixto y pérdida potencial de puestos de trabajo.

En América del Sur (sin Paraguay), la línea de base para 2020 fue estimada en US$ 33.834 millones; pero por la pandemia, los ingresos por turismo receptivo habrían sido por los US$ 25.804 millones ya señalados. Las mayores pérdidas en monto habrían ocurrido en 2020 en los países con el sector turístico "más desarrollado" -Argentina, Colombia, Brasil y Perú-, si bien el más afectado en términos relativos fue Bolivia: representaron 2,1% de su PBI.

En 2021 Uruguay perdería el 2,91% del PBI, si la vacuna se inocula en el primer trimestre del año - Para Uruguay en particular, las pérdidas en 2021 ascenderían a US$ 1.334 millones (2,19% del Producto) si la vacuna empieza a inocularse en este primer trimestre, tal como aspira el gobierno. En ese escenario, los ingresos que dejaría de percibir el sector turístico nacional se reducirían el año siguiente a US$ 672 millones o 1,05% del PBI. En todo el período (2020 al 2022) se acumularían US$ 3.122 millones perdidos.

En los escenarios -dos y tres- que consideran supuestos más pesimistas respecto a la vacunación, las pérdidas acumuladas estimadas para Uruguay son mayores: US$ 3.709 millones en el caso de que la inoculación esté extendida a partir de enero-marzo de 2022 y US$ 3.847 millones si eso ocurre después de febrero de 2023.

La Cepal contextualiza señalando que, a diferencia de otros desastres, las epidemias son "desastres de larga duración. En una perspectiva comparativa, mientras un terremoto dura segundos, un huracán días, y una inundación semanas, una epidemia, por el contrario, tiene efectos duraderos que pueden extenderse por años". En cuanto al turismo en la región, espera que "la recuperación de los niveles que tenía en 2019, pueda tardar varios años" en lograrse.

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