Buenos Aires (Depositphotos)

El Peronismo, en el gobierno nacional de Argentina, sufrió un brutal e histórico revés en las primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO) para elegir candidatos para las legislativas de noviembre, que lanza a la oposición y desata una grave crisis en el oficialismo.

"Una paliza electoral de magnitudes históricas", tituló en uno de sus artículos el portal Infobae, el más leído en el país.

El Peronismo unido en una alianza que llegó e 2019 a la presidencia a Alberto Fernández recibió el peor golpe de su historia, pues muchas veces fue derrotado, pero nunca del modo que se vio anoche.

Hasta ayer el kirchnerismo (Néstor Kirchner y su esposa Cristina Fernández, hoy vicepresidenta, una rama del Peronismo) había sido derrotado muchas veces: en 2009, en 2013, en 2015 y en 2017.

"Pero todas esas veces competía contra una fracción del Peronismo. Los unos y los otros, sumados, representaban a la mitad del electorado. Ayer, el peronismo fue unido en todo el país y obtuvo apenas el 30 por ciento de los votos a nivel nacional", desgranó en su informe en Infobae el periodista Ernesto Tenembaum.

"En 1983, Raúl Alfonsín derrotó a un peronismo unido, que obtuvo el 40 por ciento de los votos. En 1999, Fernando de la Rúa también derrotó al peronismo unido, que obtuvo el 39 por ciento, pero ganó en distritos claves como la provincia de Buenos Aires", amplió.

Desde la aparición de Juan Domingo Perón en la política argentina (en la década del '40), nunca antes el Peronismo representó a menos de la tercera parte de la población como ocurrió anoche.

La debacle fue brutal. El oficialista Frente de Todos descendió su caudal de respaldos en 23 provincias y en cuatro quedó tercero. En estas primarias tocó piso y solo en la populosa provincia de Buenos Aires -su usual feudo- cayó casi 20 puntos.

La frágil situación económica de Argentina, agravada por la pandemia, con más del 40 por ciento de inflación anual proyectada y cerca del 45 por ciento de la población en niveles de pobreza, según datos del ente estadístico oficial INDEC, pone en la mira al ministro de Economía, Martín Guzmán.

El funcionario encabeza espinosas negociaciones con el Fondo Monetario Internacional por la abultada deuda del país y un programa de refinanciación, pero su futuro en el cargo se ha vuelto ahora incierto. La prensa incluso ya especula con nombres de reemplazantes y los analistas insisten que uno de los asuntos que deberá atender el gobierno ante el duro mensaje de las urnas es un giro en el rumbo económico.

"El resultado fue un mazazo para Alberto Fernández y Cristina. Nadie esperaba una derrota semejante en la provincia de Buenos Aires ni en el país. Las implicancias para el precario vínculo de la dupla gobernante asoman impredecibles", escribió el diario Clarín.

El presidente Fernández dijo anoche que escuchará "el mensaje del pueblo" y espera hacer los ajustes necesarios para llegar a las legislativas del 14 de noviembre más fortalecido, una tarea que parece muy difícil, casi titánica.

Si se mantiene la tendencia que expresaron las urnas en las PASO, el gobierno puede perder bancas claves y dejar de tener el control en el Congreso, sobre todo en el Senado -perdería el quorum propio-, lo que echa sombras sobre la gobernabilidad, cuando quedan aún dos años de mandato.