Gente d'Italia

Los milagros del “relato”

 

por Esteban Valenti

En la terminología política universal y con particular fuerza en Uruguay, se instalaron un conjunto de términos nuevos, el más notorio y con mayor presencia es el “relato”.

Puede tener diversas interpretaciones, por ejemplo la que proporciona el diccionario de la Real Academia (RAE): 1. m. Conocimiento que se da, generalmente detallado, de un hecho. 2 m. Narración, cuento.

La segunda, suena realmente mal, hacer un cuento, acusación esta que en política sigue siendo muy común, la de que nos quieran contar un buen cuento sobre un acontecimiento, un proceso o lo que sea. En el primer caso, es aceptable, el problema es cuando se mezclan ambos conceptos en el famoso "relato".

Varios político, politólogos y periodistas y muy pocos ciudadanos de a pie, utilizan este concepto para definir a que los diferentes partidos, grupos, personas e incluso el gobierno, desde su presidente a sus ministros dedican ingentes esfuerzos a construir su propio relato. Hay una componente fundamental: la opinión pública, el sector más amplio posible de los uruguayos que reciban y compartan el famoso "relato".

Este concepto, que para su construcción utiliza una bien cuidada selección de hechos, convenientes para los autores u otros que son inconvenientes para los adversarios, agrega un factor fundamental, un hilo continuado de interpretación, de análisis que forman parte fundamental del relato y lo alimentan, incluso con alas diversas, desde los sutiles y cuidadosos, hasta los que relatan a la altura de las rodillas y los tobillos con golpes permanentes.

El relato es parte central de otro concepto muy de moda desde hace varios años, aunque su gran impulso viene nada menos que de Antonio Gramsci: la batalla cultural, que en realidad no es otra cosa que la batalla ideológica, vestida de manera más "académica" y elegante.

Para ganar, para avanzar en la batalla cultural hay que tener potentes relatos encadenados sobre los que insistir, golpear desde diversas voces y ángulos. ¿Cuánto se parecen a la realidad esos relatos?

Esa es la pregunta clave, pero tiene una vuelta, un subterfugio, la realidad no es uniforme, no es percibida de la misma manera por todos, al contrario en el relato, cada uno aporta su propia versión de la realidad.

Una nueva definición de la política actual, podría ser que el "el arte de imponer el relato", aunque parezca imposible. Y sucede, vaya si sucede.

Desde el manejo de los datos económicos y sociales, que deberían atenerse rigorosamente a los datos, a los números, a las cifras, a los porcentajes, cada uno de los "relatores" le agrega sus explicaciones, sus opiniones revestidas de realidad para transmitir su relato. Y lo hace en forma constante y ante cada nuevo hecho o dato de la realidad.

Ni que hablar sobre la seguridad que supuestamente o realmente reina en el Uruguay actual, el bombardeo oficialista es incesante, y en cierta medida han logrado instalar su "relato" de que disminuyó el número de delitos. Sin contar nunca que en el mundo de la pandemia por diversas causas los delitos disminuyeron entre un 40 y un 46%, un porcentaje mucho más alto que en el Uruguay.

En ese relato oficial, un papel fundamental lo juegan los medios, y las constantes declaraciones de ministros, policías y muy pocas víctimas. Hasta que...un canal hace un reportaje en un barrio de Montevideo, un lunes pasado de noche: https://www.teledoce.com/telemundo/policiales/tras-hacer-un-arresto-ciudadano-vecinos-de-nuevo-paris-se-movilizaron-en-reclamo-de-seguridad/

Vale la pena verlo y decidir quién es más creíble, si este vecino indignado y aplaudido por una manifestación de vecinos también indignados, o la cantidad interminable de relatadores oficialistas.

El relato, también se construye con la actividad gubernamental, la presencia del Presidente de la República en múltiples actividades, políticas, de gobierno, de deportes, de la vida social y en todos ellos a la salida un amplio grupo "casual" de periodistas, lo esperan para que hable de todo y del contrario de todo. Y lo haga con la soltura que le es característica. Yo creí haber visto muchos presidentes "relatores", algunos de fama mundial, pero el actual supera todas las marcas. Nacionales.

Los parlamentarios, intendentes, autoridades partidarias, ediles, sindicalistas, dirigentes empresariales, gente de la cultura y del deporte aportan sin duda su esfuerzo a construir diversos relatos sectoriales, particulares o confluyen en relatos más generales, más integrados a la batalla cultural.

Para ello, para que no se disperse el mensaje, hace falta tener claro los objetivos y definirlos públicamente en un derrame permanente que alinee las propias huestes. Y desde hace 19 meses se ha hecho un enorme esfuerzo concentrado y bien orquestado para construir el famoso relato multicolor, que tiene la ventaja, que cuando alguno de los relatores se sale  por una tangente, también se lo hace parecer como un mérito, el de la diversidad y la riqueza de visiones, aunque al final termine en un pastiche informe como en el caso de los fondos para construir viviendas o mantener la actividad del Instituto de Colonización.

Del otro lado, recién desde hace pocos meses, se puede decir semanas, se comenzó a construir nuevamente un relato, después de haber ocupado el podio por muchos años en esa materia, desde antes de gobernar y durante una parte importante de los 15 años de gobierno del FA. A partir del último gobierno del FA, por los hechos, por los errores, por la dispersión el relato se desflecó y se debilitó. Esa nueva situación tuvo un papel determinante, en el impulso, el estado de ánimo de sus partidarios, de los que se fueron y en definitiva del resultado electoral.

El nuevo relato que se ha puesto en marcha se inició de manera potente con la recolección de las casi 800 mil firmas para derogar 135 artículos de la LUC; la actividad francamente opositora en el parlamento denunciando e interpelando y actuando ante casos muy sonados, como la entrega del puerto de Montevideo a una empresa belga por 60 años y, en los últimos días con el lanzamiento de las tres candidaturas para la presidencia del propio FA.

En particular para un hecho nuevo,  incorporar a esa batalla al ex presidente del PIT CNT, no solo una de las personas más conocidas del Uruguay, sino con su propio caudal de experiencia sindical y política que le da al Frente otra perspectiva para el futuro. La posibilidad de construir un nuevo relato sobre los cambios necesarios y sobre el propio FA y que no se reduzca a la simple oposición al actual gobierno. Un  nuevo relato debe incluir también los proyectos, no solo la historia, es necesario que despierte nuevamente expectativas, esperanzas y emociones.

El 5 de diciembre próximo, sabremos cuanto avanzó el renovado relato de la izquierda en el Uruguay.

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