Vaccini anti Covid (foto depositphotos)

A menos de un año de su debut oficial, crece el interés en torno a las vacunas de ARN mensajero (ARNm) que, después de demostrar su eficacia contra el SARS-CoV-2, ahora se están estudiando para muchas otras enfermedades infecciosas.
La última señal de este fermento proviene de Science Translational Medicine, donde se publicó un estudio realizado en la Universidad de Yale que ilustra el desarrollo de una vacuna de ARNm que puede estimular una respuesta inmune contra las picaduras de garrapatas y ayudar a prevenir la enfermedad de garrapata Lyme.
La vacuna funciona solo como un sistema de alerta: le indica al cuerpo que construya 19 proteínas contenidas en la saliva de la garrapata Ixodes scapularis.
Luego de este “adiestramiento”, el sistema inmunológico responde rápidamente cuando encuentra nuevamente una garrapata produciendo enrojecimiento en la picadura; esto permite identificar al artrópodo antes de que libere la bacteria responsable de la enfermedad. La enfermedad de Lyme es solo la última infección que la que se cimentó la investigación de la vacuna de ARNm.
El verano pasado, un estudio sobre la vacuna NPR mostró la eficacia de una vacuna contra la malaria en ratones; poco antes, la validez de un producto contra el dengue se había mostrado en el Journal of Virology.
“La tecnología detrás de las vacunas de ARNm tiene varias ventajas”, sostiene Giovanni Maga, director del Instituto de Genética Molecular “Luigi Luca Cavalli Sforza” del CNR en Pavía.
La más inmediata es aquella del tipo de realización.
“El principio detrás de las vacunas es encontrar un componente del patógeno capaz de estimular una respuesta efectiva del sistema inmunológico. En el caso de las vacunas de ARNm, se “escriben” las instrucciones para la construcción de este componente y se delega su construcción a las células del cuerpo”.
Se trata de un proceso mucho más rápido que el tradicional.
Y mucho más flexible: “es posible modificar rápidamente estas instrucciones para adaptarlas a diferentes agentes microbianos”, añadió Maga.
La investigación de base y las empresas comenzaron a explorar esta posibilidad de inmediato. Primero las empresas que ya se dedican a la producción de vacunas contra Covid-19.
Moderna está reclutando voluntarios para probar una vacuna contra el Zika; luego pasa a desarrollar vacunas contra Citomegalovirus, influenza, virus respiratorio sincitial.
BioNTech está trabajando en una vacuna de ARNm contra la influenza estacional y está en las primeras fases del desarrollo de productos contra la malaria y -con la Fundación Bill & Melinda Gates- contra el VIH y la tuberculosis.
CureVac publicó en Vaccine los resultados de un ensayo de una vacuna contra la rabia en 55 personas. En cartera también tiene preparaciones, entre otras, contra la fiebre de Lassa, rotavirus, malaria.
Por tanto, en poco tiempo, las vacunas de ARNm podrían cambiar el escenario de la lucha contra las enfermedades infecciosas. No se debe olvidar, sin embargo, que todo esto no proviene de la nada, “sino que llega de al menos 30 años de investigación tanto de base como aplicada”, recordó Maga.