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Tanto en los países ricos como en los pobres, los prejuicios de género alimentaron la violencia contra las mujeres, que en algunos casos se usa como arma de guerra, así como la misoginia impregna el extremismo violento.

Lo declaró el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, en ocasión del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, subrayando que "esta violencia no es inevitable".

"El cambio es posible -agregó- y lo demuestra el hecho de que las buenas políticas y los programas establecidos contra este fenómeno dan frutos. El año pasado, la ONU registró un aumento del 22% de los procedimientos judiciales contra los culpables, 84 leyes y políticas fueron adoptadas o reforzadas, y más de 650.000 mujeres y jóvenes pudieron acceder a los servicios para combatir la violencia de género, pese a las restricciones ligadas a la pandemia".

"Llegó el momento de duplicar nuestros esfuerzos de modo que juntos podamos eliminar la violencia contra mujeres y muchachas para 2030", concluyó Guterres.

Según datos de ONU Mujeres, cada día, 137 mujeres son asesinadas por miembros de su propia familia, en todo el mundo.

Eso, a pesar de que hasta septiembre de 2020, 48 países habían integrado la prevención y respuesta a la violencia contra las mujeres y niñas en sus planes de respuesta a la COVID-19; al menos 155 aprobaron leyes sobre la violencia doméstica y 140 cuentan con legislación sobre el acoso sexual en el lugar de trabajo.

Todavía queda mucho por hacer, como lo demuestra un reporte de la ONG Oxfam, que da cuenta de un incremento de pedidos de ayuda de las mujeres de 111% durante la pandemia, en todo el mundo.

Desde inicios de 2020 la violencia contra las mujeres aumentó a nivel global de manera exponencial, en un período en que las mujeres se vieron seriamente afectadas por la crisis ocupacional, con una pérdida de 800 mil millones de dólares de ingresos en 2020. Se espera que otros 47 millones de mujeres terminen en la pobreza extrema este año, pagando de primera mano los efectos de la crisis mundial.

Esta es la alarma que lanza la ONG con un nuevo informe publicado con motivo de la campaña "16 días de activismo contra la violencia de género", que arranca hoy con el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Los datos, correspondientes a 10 países de los 5 continentes, revelan que en los primeros meses del confinamiento la cantidad de llamadas a centros para denunciar episodios de violencia doméstica por parte de las mujeres aumentó entre un 25% y un 111%.

Por nombrar solo algunos, en Argentina los pedidos de ayuda se incrementaron en 25%, en Colombia 79%, en Túnez 43%, en China 50%, en Somalia 50%, en Sudáfrica 69%, en el Reino Unido 25%, en Chipre 39%, en Italia 73%), con Malasia a la cabeza, donde las llamadas se dispararon en más del 111%.

Al mismo tiempo, la Comisión Nacional de la Mujer de India registró un incremento de los casos de violencia doméstica del 250 %. Las asesoras en materia de violencia doméstica del país afirmaban no poder acceder a mujeres y niñas gravemente heridas o con pensamientos suicidas, ni a aquellas cuyas parejas controlan su acceso al teléfono.

El año pasado, alrededor de 60 mil mujeres israelíes, es decir, el 2% de toda la población femenina del país, fue víctima de violencia física o amenazas, reveló un reporte del Instituto Central de Estadística. La ratificación por parte de la Unión Europea de la Convención de Estambul contra las violencias hacia las mujeres, cuestionada por varios países conservadores, es una "prioridad clave", indicó hoy la Comisión, que a principios de 2022 presentará una directiva sobre el tema.

"La Convención de Estambul es un instrumento jurídico completo y poderoso para prevenir y combatir las violencias de género y las violencias domésticas, y proteger a las víctimas", declaró la comisaria de Igualdad, Helena Dalli, al parlamento europeo en Estrasburgo.

Se trata del primer tratado internacional que fija normas jurídicas para frenar las violencias sexistas. Pero el texto es cuestionado por países como Polonia, que la ratificó en 2015 y ahora quiere retirarse.

En la Unión Europea un tercio de las mujeres sufrieron violencias físicas o sexuales y alrededor de 50 mueren cada semana tras sufrir violencias domésticas, según los datos comunicados por el parlamento europeo en septiembre.

En Francia, la candidata socialista a las presidenciales del año próximo, Anne Hidalgo, reclamó al gobierno mil millones de euros para luchar contra las violencias hacia las mujeres.

En particular, pidió "poner todo en marcha a nivel presupuestario para que ninguna víctima más se sienta abandonada por el Estado" y poder "castigar severamente y sin equívoco a los criminales".

En ese país, los niños expuestos a violencias conyugales podrán también ser considerados como víctimas y no solo como testigos de los hechos, según un decreto del primer ministro, Jean Castex, publicado en el Boletín Oficial.

El decreto debe entrar en vigencia el 1° de febrero de 2022 y prevé que si la presencia de un menor se certifica cuando hay violencias en el seno de la pareja, "el menor debe poder constituirse en parte civil" y no como testigo.

En Francia, unos 400.000 niños viven en familias donde hay violencia conyugal, según un informe del Alto Comisariado para la Igualdad Hombre-Mujer de junio de 2021.

En ocasión del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, el papa Francisco afirmó hoy que "las distintas formas de maltrato que sufren muchas mujeres son cobardía y degradación para los hombres y para toda la humanidad".

"No podemos mirar para otro lado. Las mujeres víctimas de violencia deben ser protegidas por la sociedad", exhortó.