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por Stefano Casini

Luego de una pandemia que dejó 6 millones de muertes en nuestro planeta, la guerra en Ucrania corre el riesgo de aumentar enormemente una crisis alimentaria en las zonas más pobres del mundo, como explica Emanuela Del Re, representante especial de la UE para el Sahel o sea los países africanos de Senegal, Gambia, Mauritania, Guinea, Malí, Burkina Faso, Níger, Chad, Camerún y Nigeria. 

Las dramáticas consecuencias de la invasión rusa a Ucrania no las pagan solo los soldados y civiles de Kiev o los mismos soldados rusos, sino también las poblaciones de otros países donde se agrava la crisis alimentaria por la falta de materias primas producto de la guerra. El ejemplo más duro es el de los países del Sahel, que se enfrentan a una crisis alimentaria que puede tener consecuencias dramáticas para decenas de millones de personas.

En esta zona de África, Rusia está tomando una influencia cada vez más importante, también por la presencia de los mercenarios de Wagner, como está ocurriendo en Malí que, en los últimos días anunció su retirada del G5 Sahel, la fuerza conjunta antiyihadista apoyada por Francia. Al margen de una reunión en la Asociación de la Prensa Extranjera en Roma, la organización internacional Money.it,  hizo un balance de la situación en el Sahel, empezando por la crisis alimentaria, con Emanuela Del Re, quien es representante de la UE para el Sahel y ex viceministra de Asuntos Exteriores.

“La guerra en Ucrania agudizó la crisis alimentaria que afecta al Sahel y estamos realmente ante la peor crisis alimentaria del nuevo milenio” – dijo la representante europea.

La UE es consciente de la gravísima crisis que deriva de la guerra en Ucrania con efectos incluso en regiones muy lejanas como el Sahel. Para el Sahel, la guerra se suma a una situación ya muy difícil. Son países en los que el tema alimentario ya estaba en crisis por eventos climáticos como inundaciones y sequías, con dificultades para la conservación y procesamiento de los alimentos, países donde, el agua, es como el oro. “Con la guerra – dijo Del Re – podemos hablar de una serie de elementos: la reducción de la producción agrícola, la inflación económica, la persistencia de las barreras aduaneras. Todo esto afecta la seguridad humana, sin mencionar las cadenas de suministro de alimentos.” Según los cálculos de la FAO este año más de 31 millones de personas necesitarán asistencia alimentaria en el Sahel y la guerra en Ucrania no está haciendo más que empeorar la situación, ya de por sí, catastrófica. La situación alimentaria en el Sahel ha empeorado en los últimos tiempos precisamente porque el problema de la inseguridad alimentaria ve a una población que de 2020 a 2022 ha duplicado el número de personas en riesgo de crisis alimentaria.

¿Puede la UE emprender acciones concretas para ayudar a estas poblaciones?

“La UE recientemente celebró una conferencia en París con un fuerte llamamiento a los donantes para que pudieran intervenir a nivel económico para aumentar la capacidad de intervención. Se trata de una situación dramática y este fue el primer paso, pero hay que seguir insistiendo.” A la pregunta:  ¿Le preocupan las relaciones de algunos países como Malí con Rusia y la presencia de los mercenarios de Wagner en el Sahel? Del Re contestó: “Estamos preocupados porque las armas que actualmente está desplegando el grupo militar Wagner de solapadas, por ejemplo están difundiendo un sistema de desinformación que tiende a socavar la credibilidad de la UE. Esto es gravísimo y de hecho, la UE ya está activa para crear intervenciones contra la desinformación y para oponerse a esta política y esta acción. Los riesgos derivados de la presencia de mercenarios son enormes y ya lo hemos vivido en República Centroafricana donde se han producido grandes violaciones de derechos humanos por parte de la empresa Wagner. Nuestra afirmación deriva de experiencias previas, con violaciones y asesinatos arbitrarios. Y esto también está empezando a suceder en Malí. La presencia de Wagner es una línea roja que no debía ser  superada, sin embargo, ya se superó.”

Con misiones como Takuba, a pesar del aumento de las fuerzas militares anunciado por Alemania, la UE corre el riesgo de perder influencia en Malí y entregar cada vez más el país a Rusia.

“La UE decidió esta retirada de tropas por la produnda crisis. Utilizamos la fórmula de mantener una fuerte firmeza en los principios, por ejemplo no aceptando la presencia de Wagner, pero no cerrando todas las puertas esperando encontrar una fórmula diplomática. De momento estamos en el punto álgido de esta crisis y las decisiones han sido consecuentes, sin embargo la UE no abandona al pueblo maliense garantizando la ayuda humanitaria. Al mismo tiempo hay otro juego que es la misión de Naciones Unidas Minusma, que se votará en breve, para decidir la presencia o no presencia en territorio maliense y la cuestión resulta compleja porque, por ejemplo, los alemanes ya han decidido aumentar la asistencia de 1.100 hombres a 1.400. Lo que significa que han enviado una señal política muy fuerte para mantener una presencia política en el país.” 

La persistencia de Wagner en la zona complica las cosas y habrá que encontrar una salida más adecuada a la importancia del apoyo que la UE espera poder seguir garantizando al pueblo maliense. Un país que puede jugar un papel clave en el Sahel es Mauritania, donde hay mayor estabilidad.

La UE mantiene un diálogo constante con todos los países del Sahel. Y esto permite no solo entender las perspectivas desde el punto de vista del Sahel, sino también aportar experiencia y voluntad de contribuir directamente con países que tienen un diálogo abierto con la UE, como Mauritania. “Mauritania – dijo Emanuela Del Re – encontró fórmulas para lograr la estabilidad y la seguridad interior: para nosotros es un interlocutor interesante que, si lo desea, puede intervenir con su autoridad como país que forma parte del área y tiene cierta experiencia. Entonces la dinámica interna del Sahel es muy viva, con un diálogo continuo entre los países internos: estamos hablando de una situación que no es para nada estática. Es importante que la UE siga siendo el socio natural con sus principios democráticos e inversiones en términos de seguridad y desarrollo y ayuda humanitaria.– dijo Del Re.

¿ Se teme que un escenario como el de Malí pueda repetirse también en otros países como Níger?

En lo que respecta a Malí, es difícil hacer predicciones, aunque he oído acentos de optimismo de muchos sectores que me tranquilizan un poco. Incluso si las últimas noticias no son positivas. Pero el Sahel es grande y hay muchos otros países, los otros cuatro son extremadamente importantes y está extremadamente interconectado con los países del Magreb o del Golfo de Guinea. No podemos imaginar perspectivas partiendo sólo de Malí, aunque requiera reflexiones muy fuertes. Pero también hay muchas otras circunstancias, por ejemplo Chad está pasando por un período de transición, ha llevado a cabo un interesante proceso de conciliación interna en el país: allí están pasando cosas diferentes a las de Malí. Lo mismo en Níger, que requiere la máxima atención de la UE, porque tiene importantes proyectos de desarrollo, el presidente quiere invertir mucho en educación, así como en el tema de la seguridad, tanto que se piensa que la misión Takuba se trasladará a Níger y el parlamento nigeriano ya votó a favor.”