Algunos equipos suelen jugar al fútbol “de memoria”, pero en Uruguay otros decidieron hacerlo “con memoria”.
En momentos en que en el Parlamento nacional surgen voces para que sean enviados a sus domicilios los poquísimos genocidas encarcelados por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura (1973-1985), el club Villa Española, de la segunda división, realizó hoy un homenaje a los desaparecidos.
Será en su Estadio “Obdulio Varela”, en el partido con el club La Luz, cuando sus jugadores saldrán a la cancha luciendo en sus camisetas los nombres de víctimas del terrorismo de Estado.
En un video de promoción de este singular homenaje, el relator de un partido ficticio menciona los nombres de los desaparecidos, entre ellos el de la maestra Elena Quinteros, secuestrada en 1976 de los jardines de la Embajada venezolana en Montevideo, y los de los militantes sociales León Duarte y Mario Julien, desaparecidos en la Argentina en el mismo año.
El partido se juega a pocos días de una nueva “Marcha del Silencio”, que se realiza cada 20 de mayo en Montevideo, en reclamo por los desaparecidos uruguayos.
En el marco de los homenajes del fútbol a las víctimas de la dictadura también los jugadores de Defensor Sporting ingresaron el sábado al campo de juego del Estadio Luis Franzini para enfrentar a Nacional (que se impuso por 2-0), por la duodécima fecha del Torneo Apertura, con pancartas que lucían la Margarita, símbolo que identifica a Madres y Familiares de detenidos desaparecidos en Uruguay.
Con respecto a Obdulio Varela, en homenaje al cual fue bautizado el estadio de Villa Española, existe una breve historia que resulta oportuno recordar.
El “Negro” Washington Galarza fue un militante sindical notable en la primera mitad del siglo pasado. Anarquista, dirigente de la Federación Naval del Uruguay, mecánico tornero calificadísimo, trabajaba en Regusci y Voulminot y enseñaba como profesor en la Escuela Industrial del Cerro, además de ser protagonista de célebres luchas obreras e influir en la construcción de históricos movimientos sociales.
Galarza era fanático del club Wanderers, equipo en el que Obdulio Varela jugó seis temporadas en sus inicios deportivos, antes de ser transferido a Peñarol.
Obdulio ya vestía la camiseta “carbonera” cuando en 1946 se formó la Mutual Uruguaya de Futbolistas Profesionales, que en sus comienzos solía organizar partidos los 1º de Mayo.
Aquello de los encuentros futbolísticos en el Día Internacional de los Trabajadores -jornada de recordación y de lucha, y no de festejos- causaba indignación entre los sindicalistas.
Fue por eso que un día Galarza conversó sobre este tema con el caudillo, el “Negro Jefe” -capitán del seleccionado celeste campeón mundial de 1950 en el Maracaná- y le dijo que ese asunto resultaba inaceptable.
Esto lo contó Mingo Carlevaro, universitario y viejo luchador, en el excelente ensayo de Ivonne Trias y Universindo Rodríguez “Gerardo Gatti, revolucionario”.
Mingo había escuchado la historia de boca del propio Galarza, una vez en que ambos asistían a un partido desde la tribuna del Parque Viera, la cancha de Wanderers. Galarza le dijo que aquella vez el “Negro Jefe” lo escuchó y no habló mucho, porque no era hombre de darle demasiadas vueltas a las cosas. Pero ese mismo día, Obdulio se fue hasta la sede de la Mutual, llamó a los dirigentes y se sentó a conversar con ellos.
No se conocen detalles de aquella tertulia, pero desde ese día, nunca más hubo fútbol profesional los 1º de Mayo en Uruguay.