(foto Depositphotos)

WASHINGTON - Pekín estableció más de 100 estaciones de policía en todo el mundo para supervisar y, en algunos casos, repatriar a ciudadanos chinos que viven en el exilio y son disidentes, utilizando acuerdos de seguridad bilaterales con países de Europa (incluida Italia) y Africa.
Así lo afirmaron los activistas de la ONG Safeguard Defensers, en un reportaje con la cadena estadounidense CNN.
Ya en septiembre, la ONG de derechos humanos había revelado la presencia de decenas de "estaciones de servicio" de la policía china en el extranjero.
La versión actualizada del informe destaca que se han descubierto otras estaciones, y el total ya supera las 100, en al menos 53 países, y se centra en la vasta red creada por Pekín en todo el mundo, aprovechando acuerdos bilaterales con varias naciones europeas.
En cuanto a Italia, escribe CNN, "desde 2015 ha firmado una serie de acuerdos bilaterales de seguridad con China" y "ha albergado 11 comisarías chinas, incluidas Venecia y Prato, cerca de Florencia".
Y "entre 2016 y 2018, la policía italiana realizó múltiples patrullajes conjuntos con la policía china, primero en Roma y Milán, y luego en otras ciudades, incluida Nápoles, donde Safeguard Defenders encontró evidencia de un sistema de videovigilancia en áreas residenciales, oficialmente para disuadir delitos.
Sobre este punto, CNN recordó que "las investigaciones locales sobre una de las emisoras no habían sacado a la luz ninguna actividad ilegal".
"Vemos un aumento en los intentos de tomar medidas enérgicas contra la disidencia en todo el mundo, amenazar a las personas, acosarlas, asegurarnos de que tengan el miedo suficiente para permanecer en silencio o correr el riesgo de ser enviadas de regreso a China en contra de su voluntad", dijo Laura Harth, directora de Safeguard Defenders.
La dirigente cita en particular el caso de un ciudadano chino obligado a regresar a su hogar por agentes que trabajaban encubiertos en un suburbio de París, reclutados expresamente para este fin, y de otros dos exiliados devueltos forzosamente desde Serbia y España.
El gobierno chino, cuestionado por CNN en noviembre, negó haber manejado fuerzas policiales no declaradas fuera de su territorio.
Pekín afirmó, en cambio, que son centros administrativos, creados para ayudar a los expatriados chinos a realizar algunos trámites, como la renovación de las licencias de conducir.

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