Los chilenos definirán en un plebiscito y con el mecanismo que ellos decidan una nueva Constitución que reemplazará a la Carta Magna de 1980 heredada de la dictadura de Augusto Pinochet. Así quedó definido tras un histórico acuerdo alcanzado por la oposición y el Gobierno tras dos días de intensas conversaciones en el Parlamento, y al cumplirse casi un mes del estallido social del 18 de octubre. Un acuerdo de esta magnitud era impensado hace tres días y marca también el impacto de las protestas callejeras ante una clase política que anota su mayor nivel de desaprobación.

"Es una noche histórica para Chile y la democracia. Es una respuesta de la buena política, la política con mayúscula, transversalmente, de todos los partidos", declaró esta madrugada el presidente del Senado, Jaime Quintana, quien recordó a las "víctimas de un lado y otro lado", a las "personas muertas y afectadas en sus derechos esenciales". "Ofrecemos, por primera vez, una Constitución 100% democrática" y esto "es una victoria de todo el país" y permite "construir un verdadero contrato social gracias a la ciudadanía movilizada".

En el referéndum, los chilenos dirán si quieren o no una nueva Constitución y si ésta la redacta una "Convención Constitucional" o una "Convención Mixta Constitucional". La primera de las opciones dispone un 100% de delegados electos especialmente, y la segunda un 50%, con parlamentarios en ejercicio completando la otra mitad. El "Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución" alcanzado por el oficialismo y la oposición Protestas en Chile -salvo el Partido Comunista que se retiró de las conversaciones- establece que en abril de 2020 los ciudadanos se pronuncien respecto, en primer lugar, de si quieren una nueva Carta Magna.

En caso de que el votante conteste afirmativamente, deberá responder a un segundo interrogante: si quiere que la nueva Constitución sea redactada por una "Convención Constitucional" (Asamblea Constituyente), conformada en su totalidad por delegados electos democráticamente para este fin; o por una "Convención Mixta Constitucional", compuesta por un 50 por ciento por delegados electos, y otro 50 por ciento por parlamentarios en ejercicio. El órgano constituyente definido en el plebiscito tendrá nueve meses de plazo para funcionar, prorrogables por tres meses más, pero sólo por una vez, en caso de ser necesario. Además se estableció que en el plebiscito ratificatorio se impondrá el voto obligatorio, a fin de garantizar la plena legitimidad del pronunciamiento ciudadano.

La ratificación se efectuará 60 días después de la "devolución del nuevo texto constitucional por parte del órgano constituyente". El punto que mayor discusión generó, y que atrasó el anuncio hasta esta madrugada, fue el quórum de dos tercios propuesto por Chile Vamos para modificar las normas de la Carta Magna, que en caso de no alcanzarse mantendría lo que señala la actual Constitución. Esto fue rechazado de plano por la oposición, ya que significaría más bien una reforma al texto y no la elaboración de uno nuevo. A cambio, plantearon la opción de que se empiece con una "página en blanco" cuando no se logre el quórum.

Concurrieron con sus firmas los dirigentes políticos de la oposición Fuad Chahin (Democracia Cristiana), Alvaro Elizalde (socialista), Catalina Pérez (Revolución Democrática), Heraldo Muñoz (PPD), Luis Felipe Ramos (Partido Liberal), Javiera Toro (Partido Comunes), Carlos Maldonado (Partido Radical) y Gabriel Boric (Convergencia Social), y los oficialistas Jacqueline van Rysselberghe (Unión Demócrata Independiente), Mario Desbordes (Renovación Nacional), Hernán Larraín Matte (Evópoli), La emblemática Plaza Italia -rebautizada Plaza de la Dignidad- amaneció con un enorme lienzo blanco con el mensaje "PAZ" y con metros de color blanco en su alrededor.

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