(foto depositphotos)

La brecha digital de 40 puntos porcentuales entre quintil más rico y el más pobre, destacó el ultimo informe Perspectivas económicas de América Latina 2020: Transformación digital para una mejor reconstrucción (LEO, por sus sigas en inglés). "El acceso a Internet en América Latina y el Caribe sigue estando fuertemente vinculado al nivel de ingresos de los hogares. En promedio, existe una diferencia de casi 40 puntos porcentuales entre el porcentaje de la población total que usa Internet del quintil más rico (75%) y del más pobre (37%)", afirmó. En los países de la OCDE (Organización Para la Cooperación y el Desarrollo, conocido como el club de los países ricos), la diferencia está por debajo de los 25 puntos porcentuales. En la región, el uso de Internet es considerablemente superior entre las personas de 15 a 34 años (más de un 60%) que en la población de 65 a 74 años (18%) y los mayores de 74 años (8%). Asimismo, los usuarios urbanos superan las cifras registradas en núcleos rurales (hasta casi cuadruplicarlas en algunos países). La publicación anual conjunta -elaborada por el Centro de Desarrollo de la OCDE, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL, el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) y la Comisión Europea- afirmó de manera categórica que "la transformación digital puede ayudar a América Latina y el Caribe a recuperarse más rápido de la crisis de Covid-19". Pese a las dramáticas consecuencias que tendrá la pandemia en los sectores más vulnerables. Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal, subrayó que 2.7 millones de empresas pequeñas medianas probablemente cierren, lo que implica la pérdida de 8.5 millones de puestos de trabajo. Observó, al igual que el presidente de Colombia, Iván Duque, la alta informalidad que aflige a los países de la región, con un 40% de los trabajadores en las economías de ALC sin forma alguna de protección social y el 60% de manera informal. "Esperamos que más de 45 millones de personas adicionales caigan en la pobreza. La crisis socioeconómica hace que un nuevo modelo de desarrollo sea más urgente que nunca. La digitalización podría ser una herramienta poderosa para superar los desafíos estructurales de la región, solo si se considera como una vía integral para impulsar un cambio estructural progresivo, a través de políticas de generación de nuevos sectores, empleos de calidad, desarrollo de capacidades e innovación", insistió Bárcena. Angel Gurría, secretario general de la OCDE, comentó que "el PIB mundial va a disminuir un 4,0% en 2020 y en 2021 va a rebotar 5%. Todavía al final de 2021 vamos a estar al mismo nivel o por debajo de 2019". Pero, acotó, "el impacto en ALC será más fuerte, no sólo por las deficiencias en el sistema sanitario, sino porque la pandemia llegó en un muy mal momento: alta desigualdad, altos niveles de pobreza" y "los gobiernos latinoamericanos tienen que hacer frente a la pandemia y a las estrategias de recuperación. Es difícil hacer las dos cosas al mismo tiempo con flujos de inversión altamente deficitarios, disminución de remesas". Por eso, reforzó "los países con mejor preparación digital serán los primeros en salir de la crisis", pero alertó ante la urgencia de "cerrar las brechas de conectividad" y "preparar a los trabajadores para la transformación digital". Mencionó que "en varios países de ALC más del 20% de los empleos corren alto riesgo de automatización, de ser desplazados, es una realidad para la cual no estamos preparados. Menos de la mitad de los trabajadores tiene preparación en las herramientas digitales. Menos del 10% usa herramientas más complejas". Además, la informalidad "impide el entrenamiento de la fuerza laboral". Dio cuenta de los problemas en el sistema escolar, considerando que "la educación es la base de una transformación digital incluyente. El cierre de escuelas (por la pandemia) afectó a 150 millones de habitantes de la región, sólo el 45% tenía computador en casa, frente al 80% de los grupos más acomodados". Gurria urgió que "la transformación digital tiene que ser parte integral de los planes de desarrollo. Toca todos los aspectos de la vida. No es un sector en sí, no es un silo, puede ayudar en todas las diferentes tareas". Agregó que para ayudar en este proceso, "la OCDE ha propuesto un marco integral de siete dimensiones: Acceso; Uso efectivo; Innovación; Mercado labora; Prosperidad social; Confianza y Apertura del mercado" a lo que se suma, dijo, "la cooperación internacional que también será fundamental".

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