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MONTEVIDEO (Uypress) - Las vacunas que van más adelantadas en la carrera contra la Covid-19 presentan diferencias abismales que van desde sus costos por dosis hasta sus niveles de temperatura y conservación.
Hay varios factores a considerar antes de optar por una de estas vacunas, que son las que llevan la delantera luego de 10 meses en sus fases experimentales. Las tres prometen, pero también implican ciertas desventajas.

En cuanto al precio, se debe considerar que casi toda la humanidad va a tener que vacunarse, por lo que el costo es un factor importante, pues se requiere que sea accesible para todos. En el caso de los precios, estos variarían entre los 3 euros por dosis, en el caso de la vacuna de Oxford, mientras que la de Pfizer superaría los 15 euros por dosis y la de la empresa Moderna costaría unos 21 euros por dosis.

Respecto a su temperatura de conservación, cabe destacar que llevar las dosis a todos los rincones del mundo supone un verdadero desafío, por ello, la conservación de cada una de las vacunas será un aspecto fundamental.

Hasta ahora, La Universidad de Oxford ha comentado que su vacuna se mantiene en el frigorífico en temperaturas que oscilan entre los 2 y 8 graos, mientras que la de Pfizer necesita temperaturas mucho más frías, hasta de unos 70 grados bajo cero, lo que lleva a pensar en la posibilidad de su traslado en contenedores de hielo para que se conserven, por lo menos, durante 15 días.

En cambio, la vacuna de Moderna puede durar hasta seis meses, siempre que se encuentre a 20 grados bajo cero, es decir, puede soportar hasta 30 días en la nevera con temperaturas entre 2 y 8 grados. Vale esperar y ver qué otros datos arrojan estas tres potenciales vacunas para decidir cuál es la más conveniente.

Mecanismo de acción - El prototipo de Oxford/AstraZeneca se basa en una versión atenuada del virus del resfriado común de los chimpancés -adenovirus-. Al igual que las otras dos vacunas, utiliza como antígeno la espícula de la superficie del coronavirus SARS-CoV-2 (spike S), que es capaz de estimular la respuesta inmune frente a él. Esta técnica se caracteriza por su seguridad, ya que no puede causar enfermedad en los seres humanos.

Las vacunas experimentales de Pfizer/BioNTech y Moderna, por su parte, utilizan la tecnología de ARN mensajero, un concepto muy prometedor que nunca antes se ha utilizado en el desarrollo de fármacos.

Por medio de esta técnica se inyectan en el cuerpo las instrucciones genéticas, es decir, las moléculas que inducen a las células humanas a producir unas determinadas proteínas. El ARN mensajero se introduce en el organismo y ordena a las células que fabriquen un antígeno específico: en este caso, la característica espícula (spike S) de la superficie del coronavirus que le permite adherirse a las células humanas para infectarlas.

Esta proteína, que en sí misma es inofensiva, será detectada por el sistema inmunológico, que activará su respuesta contra el virus, produciendo anticuerpos y otros recursos como linfocitos T que evitarán infecciones posteriores.

Eficacia - Los equipos de las tres vacunas experimentales han proclamado eficacias de entre el 90% y el 95%, pero hay matices entre ellas.

La Universidad de Oxford y AstraZeneca han anunciado este lunes una eficacia de hasta el 90%, a partir de un análisis de 2.700 personas que recibieron primero media dosis y al cabo de un mes otro pinchazo con una dosis completa. Con dos dosis enteras la eficacia, paradójicamente, se reduce al 62%, según los resultados de un estudio mayor, con 8.900 participantes. Oxford y AstraZeneca están estudiando este fenómeno y habrá que ver si la eficacia preliminar del 90% se mantiene en los resultados finales del ensayo clínico, que ya ha reclutado a unas 24.000 personas en el Reino Unido, Brasil y Sudáfrica.

La vacuna experimental de Pfizer y BioNTech ha sido la primera en ofrecer una cifra de eficacia —un 95%— con plena validez estadística, gracias a un ensayo con unos 44.000 participantes y 170 contagios entre ellos. Solo ocho de estas personas infectadas habían recibido dos dosis de la vacuna real. El resto, 162 voluntarios, recibieron dos inyecciones de agua con sales. Esta eficacia del 95% se mantiene constante en los diferentes grupos de edad y en todos los sexos y razas de los participantes en el ensayo, según ha destacado Pfizer.

Moderna y los Institutos Nacionales de la Salud, por su parte, han anunciado una eficacia del 94,5%, según un primer análisis de un ensayo con 30.000 personas en EE UU. Sus resultados todavía son preliminares. Está previsto que en los próximos días se sumen nuevos datos y se alcance la suficiente potencia estadística como para confirmar la cifra o matizarla.

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