La 15a. edición del Congreso Mundial de Art Déco, un evento bienal promovido por la Miami Design Preservation League, se realizará este año -por primera vez en sus tres décadas de historia- en tres países, con sede central en Buenos Aires, apertura en Santiago de Chile y cierre en Montevideo. El objetivo del congreso, cuya organización está a cargo de la asociación Art-Déco Buenos Aires (AdbA), presidida por la arquitecta Adriana Piastrellini junto a un prestigioso comité de expertos en patrimonio, es promover el Polo Art-Déco de Sudamérica.

El encuentro, que convoca a profesionales y especialistas de todo el mundo, será del 31 de octubre al 3 de noviembre en Santiago; del 4 al 8 en Buenos Aires y del 9 al 13 de noviembre en Montevideo. En ediciones anteriores, el Congreso tuvo sede, entre otras ciudades, en Cleveland (EEUU, 2017), Shanghai (China, 2015), La Habana (Cuba, 2013), Río de Janeiro (Brasil, 2011) y Montreal (Canadá, 2009). La primera edición, en 1991, fue en Miami Beach (Estados Unidos), uno de los grandes polos mundiales del Art-Déco. Participarán en el Congreso asistentes de diversas partes del mundo, tanto de Estados Unidos como de Canadá, Cuba, Perú, Bélgica, Israel, Rumania, Bulgaria, Italia, Francia, Brasil, Chile, Uruguay, Honduras, Alemania y países asiáticos.

Las ponencias se presentan bajo la convocatoria “Misterios, Inventos y Romances en el Art-Déco”. “Queremos que se piense no solo en la importancia del Congreso respecto del patrimonio construido, sino también respecto del patrimonio intangible, y todo lo que hace a la vida de las personas dentro de esas arquitecturas que recorremos”, explicó Piastrellini a ANSA. “Queremos destacar la música, la poesía, el Buenos Aires borgiano, el Buenos Aires de Gardel: queremos que salgan a la luz los misterios de por qué algunas cosas se construyeron o se ocultaron; los numerosos inventos del Art Déco -desde el el detalle como protagonista del repertorio decorativo a la estética y funcionalidad del diseño industrializado, y la solidez y pureza en la arquitectura”, agregó.

Acompañan en la organización Paolo Bergomi, Presidente de ALADI (Asociación Latinoamericana de Diseño); Fernando Lorenzi (experto en recuperación patrimonial de edificios porteños); María Marta García Falcó, directora del Archivo Histórico de Arquitectura de la Sociedad Central de Arquitectos; y Alfredo Conti, Vicepresidente de ICOMOS (International Council on Monuments and Sites). También Sergio Richonier, docente en la UBA y asesor del Consejo de la Magistratura; Esteban J. Collazo, secretario de obras y servicios públicos de la Municipalidad de Alberti (provincia de Buenos Aires); Gustavo R. Boschetti Lasso, decorador e historiador; y Gladys Collazo Usallán, presidenta del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural de Cuba. Completan el comité Esteve Pynes, presidente de la Miami Design Preservation League; Andrés Ignacio Morales Zambra, fundador de la oficina de arquitectura Arbotante en Santiago de Chile; Eduardo Daniel Mazzeo, asesor permanente del emblemático Edificio Panamericano, en Montevideo; y Carlos A. L. Cardoso, funcionario del Ministerio de Turismo del Estado de Goiás (Brasil).

“El Art-Déco -explicó la presidenta de AdbA– no es un estilo: es un movimiento, una pasión, una locura, una expresión. Es muy superior a un estilo, es un movimiento mundial que excede ampliamente a la cuestión arquitectónica”. “El Art-Déco tiene expresiones en la literatura, la música, el ballet, las joyas, el diseño industrial. Gracias al desarrollo de piezas sistematizadas se permitió la popularización del diseño: lo hizo repetible, y accesible para la gente”, agregó, precisando que este movimiento se desarrolla en el período de entreguerras, entre 1920 y 1939.

“Es el comienzo de la era del movimiento, de las vanguardias, del futurismo y la fuerza de la máquina. Dos hallazgos revolucionaron asimismo a los diseñadores: el hallazgo de las ruinas incaicas y de la tumba de Tutankamón. Cuando en 1925 se organiza en Francia la Gran Exposición de Artes Decorativas, nace el nombre de Art-Déco, aunque el movimiento empieza algunos años antes”, concluyó. Por eso, el objetivo del Congreso Mundial con sede en Buenos Aires es rendir homenaje a la gente que llegó desde remotos puntos del mundo hasta Sudamérica, con capacidad y conocimiento para levantar el patrimonio construido de las ciudades, tomando conciencia de que la arquitectura puede ser un recurso genuino para la generación de productos turísticos en toda la región.