MONTEVIDEO (Uypress) - Un grupo de economistas, que ejercen su profesión, además de la docencia y la investigación, asesorando a instituciones públicas o privadas, expresaron, en una carta pública, su preocupación ante anuncios referentes a un posible ajuste fiscal futuro. Compartimos el texto completo de dicha carta: Los abajo firmantes estudiamos economía durante una gran parte de nuestra vida.

Algunos terminamos doctorados y maestrías y ejercemos tareas vinculadas con esta materia, desde la docencia, la investigación o la actividad profesional, asesorando a instituciones públicas o privadas. Como se suele afirmar, la política es el arte de lo posible, pero también debería ser el arte de hacer posible mañana lo que hoy no lo es. Bajo ese enfoque, la mirada de los fenómenos fiscales debe ser tan rigurosa como comprometida con la necesidad de generar mejores condiciones de vida para los más vulnerables. Desde esa posición, queremos expresar nuestra profunda preocupación por algunos asuntos que han sido debatidos en los últimos tiempos y que, a nuestro entender, son planteados en forma errónea.

1) La situación fiscal del país requiere actuar con prudencia y responsabilidad, pero dista de ser crítica

Esta afirmación se sustenta en argumentos técnicos rigurosos y fácilmente comprensibles para cualquier economista profesional. El primero es que la medida del déficit público que resulta relevante para el análisis de los riesgos fiscales y financieros del Estado es menor al 5% del PIB que se menciona con frecuencia. Por un lado, en esta cifra se están incluyendo el saldo de la partida de intereses del Banco Central del Uruguay (BCU), lo que vuelve confusa la comparación con las estadísticas fiscales de la mayor parte de los países de la región.

De los 115 países para los cuales el FMI recopila datos sobre resultado fiscal, los únicos que incluyen al Banco Central en su cobertura institucional son Brasil y Uruguay. Esas partidas son un costo que el país paga para mantener la estabilidad cambiaria. Este aspecto estructural de las finanzas públicas uruguayas no puede pasarse por alto al analizar la sustentabilidad fiscal del país. Por otro lado, debido a la implementación de la llamada ley de los "cincuentones", el déficit fiscal relevante para el análisis de la trayectoria del endeudamiento se ubica algo más de un punto porcentual del PIB por debajo de la cifra de resultado fiscal que divulga regularmente el Ministerio de Economía y Finanzas. El tipo de endeudamiento que el país tiene en este momento permite buscar soluciones que, sin modificar significativamente el gasto ni la presión fiscal (expresadas como porcentaje del PIB), aseguren una trayectoria sostenible para las finanzas públicas.

La sólida posición que ostenta nuestro país en materia de reservas internacionales, el nivel en que se ubica el endeudamiento del Gobierno Central como proporción del PIB y el perfil de riesgos financieros de la deuda, indican que las políticas fiscal y financiera se han estado manejando con cuidado y prudencia. Esto es reconocido por la totalidad de las empresas internacionales que califican el riesgo soberano uruguayo y se ve reflejado tanto en los actuales niveles del riesgo país, como en la respuesta de los inversores ante las sucesivas emisiones de bonos del tesoro en los mercados internacionales. La pertinencia de estos argumentos no implica renunciar a la búsqueda de mejoras de eficiencia en la asignación de los recursos públicos, ni desconocer la necesidad de abordar la discusión sobre los necesarios cambios que requiere el Sistema de Seguridad Social, ante los desafíos que implica el proceso de envejecimiento de la población y los efectos que tiene sobre el mercado de trabajo el vertiginoso avance tecnológico.

Donde hay dos economistas hay una discusión. Y los abajo firmantes tenemos matices de opinión respecto a en que parte de las cuentas públicas debe poner más énfasis la corrección del problema. Pero el objeto de esta nota es el de llamar la atención sobre el siguiente punto, en el que acordamos como centro de nuestra preocupación.

2) Corregir el déficit fiscal a través de un ajuste abrupto del gasto sería un error que provocaría consecuencias negativas sobre la actividad económica y cuestionaría las mejoras distributivas ocurridas en el país.

Un recorte del gasto público de 900 millones de dólares anuales, como el que ha sido anunciado por los voceros económicos del candidato del Partido Nacional, tendría un impacto contractivo sobre la demanda agregada, afectaría negativamente el nivel de crecimiento y tendría efectos perjudiciales sobre los sectores más vulnerables de la población. La concreción de un ajuste fiscal de la magnitud anunciada comprometería la inversión pública, afectaría a los principales programas sociales y supondría una reducción de las remuneraciones reales de los funcionarios públicos en áreas fundamentales como la educación, la salud y la seguridad pública.

La historia económica de nuestro país ha enseñado que no es adecuado actuar sobre el déficit fiscal sin tener en cuenta la posición en que se encuentra el ciclo macroeconómico. En una fase en que la economía se encuentra creciendo por debajo de su capacidad potencial, como es la actual situación de la economía uruguaya, una contracción fiscal tendría claros efectos recesivos que comprometerían el moderado proceso de crecimiento y, lo que es más importante, operaría como un palanca que afectaría en forma negativa el crecimiento futuro.

No hay que perder de vista que la economía uruguaya durante los dos próximos años mejorará el dinamismo de su nivel de actividad, como consecuencia de la puesta en marcha de un importante número de proyectos de Participación Público-Privado en infraestructuras y del proceso de construcción de la tercera planta de celulosa en el territorio nacional. La historia muestra que el proceso de desarrollo de un país como Uruguay requiere de una fuerte y eficiente presencia pública para generar condiciones propicias para el crecimiento económico y para asegurar una mayor justicia en la distribución del ingreso y la riqueza. Una estrategia que pretenda basarse prioritariamente en la mano invisible del mercado sería incapaz de promover el desarrollo nacional y, en el mejor de los casos, ensancharía la brecha económica entre ricos y pobres como se está observando actualmente en algunos países en la región. El proceso de desarrollo económico y social que se ha producido en Uruguay durante los últimos 15 años es el resultado de una confluencia de esfuerzos públicos y privados, que no habría tenido lugar sin el aporte del Estado.

En definitiva, el impacto recesivo de un ajuste fiscal ortodoxo como el propuesto en la actualidad por el candidato de la coalición opositora impactaría negativamente la situación fiscal desde una perspectiva de mediano plazo, además de provocar importantes consecuencias negativas en materia de desarrollo económico y social. Carlos Grau, Gustavo Bittencourt, Silvia Rodríguez Collazo, Mariela Lindner, Jorge Campanella, Lucía Pittaluga, Luis Cáceres Artía, Sandra Garcia,Gabriela Fachola, Santiago Burone, Sención Irazábal, GJ, Arturo Echevarria, Flavia Rovira, Gonzalo Garrido, Mauricio Zunino, Diego Lorenzo, Paola Regueira, Mauricio De Rosa, Alejandro López Rocha, Carlos Cerrudo, Fedora Carbajal, Federico Penino, Mariana Melgar, Bruno Maddalena, Fabiana Suárez, Sergio Palomeque, Alfredo Marrero, Karina Sosa, Alberto Landeira, Alicia Failde, Giuliano Cantisani, Maria José González, Lucía Rosich, Raúl Vila, Sebastián Inmediato, Maximiliano Pardie, Lucía Aicardi, Gabriela Pradere, Valentina Pradere, Diana Castro, Silvana Hernandez, Alfonso Bermejo, Micaela Antunez, Graciela Sanroman, Santiago Berriel, Florencia Prado, Federico Araya, Juan Voelker, Gustavo Buquet, Andrés Dean, Hubert Arbildi, Agustin González Blanc, María Cristina Mañana, Mercedes Bosco, Alejandro Ortiz, Luis Bértola, Sandra Rodríguez Lopez, Eva Szarfman, Gabriela Mordecki, Bibiana Lanzilotta, Fernando Esponda, Sofía Harley, Adela Hounie, Carina Narbondo, Raquel lerena, Mariane Estellano, Oscar Burgueño, Mijail Yapor, Paula Carrasco, Victoria Tenenbaum, Andrea Rama, Gonzalo Zunino, Lucía Nuñez, Mauro González, Ana Laura Romero, Gustavo González Amilivia, Evelin Lasarga, Paula Olariaga, Emiliano Reisfeld, Cecilia Artagaveytia, Agustín Fernández, Gabriela Cultelli, Guillermo Graña, Hector Tajam, Luis Silveira, Valentina Roballo, Alexis Gerschuni, Pablo Blanchard, Camila Palomeque, Juan José Barrios, Adriana Vernengo, Soledad Salvador, Alba Porrini, Cora Alonzo, Mariana Arancet, Philippe Rimoli Rimbaud, Andreína Moreira, Nicolás Reig Lorenzi, Gerardo Rodriguez Chanadari, Juan Querejeta Cougn.

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