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MONTEVIDEO (Uypress) – La comunidad científica había quedado perpleja cuando a fines de marzo se produjo un insólito fenómeno: un enorme agujero en la capa de ozono en el Polo Norte. A comienzos de abril la Agencia Espacial Europea (ESA por sus siglas en inglés) confirmó la existencia del inusual agujero empleando datos del satélite Sentinel-5P de Copernicus, informa el diario La Vanguardia.

Aunque, no era un fenómeno aislado porque ya se habían producido ‘miniagujeros’ sobre el polo norte en otras ocasiones, si era inédito su tamaño (un millón de kilómetros cuadrados) y su duración. La principal teoría que explica su formación pasa por unas condiciones atmosféricas poco habituales. Según los científicos, unas temperaturas inusualmente gélidas en la estratosfera han hecho que se desplomen los niveles y se abra este agujero en la capa de ozono. Normalmente las temperaturas mínimas en el Ártico no alcanzan los niveles tan extremos de la Antártida. Sin embargo, este año unos potentes vientos alrededor del polo norte atraparon aire frío, este fenómeno se conoce como ‘vórtice polar’. Ahora, después de un mes, este agujero se ha cerrado.

El motivo de su desaparición no tiene nada que ver con la reducción de la contaminación que ha permitido el confinamiento, sino más bien a un ‘ola de calor’. El Ártico ha experimentado un aumento de las temperaturas esta semana, con hasta 20º C por encima de las temperaturas normales para esta época del año. Según el equipo del Servicio de Vigilancia de la Atmósfera de la red europea Copernicus, el agujero no volverá a formarse, a pesar de que está previsto que el ‘vórtice polar’ vuelva a reforzarse en los próximos días. Durante los meses de invierno en que las temperaturas son extremadamente frías en ambos polos, se verifica un agotamiento del ozono, pero para que se formen los agujeros deben alcanzarse temperaturas inferiores a los – 80ªC. En una crónica publicad el 27 de marzo en la página en internet de la revista Nature , Alexandra Witze indicaba, mencionando a diversos expertos, que el gran agujero en la capa de ozono detectado ahora es “probablemente” el más grande conocido hasta la fecha en el Ártico”.