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La preocupación entre los venezolanos por el incierto futuro político y económico del país aumentó hoy ante la desconfianza de las controversiales elecciones legislativas del domingo convocadas por el Poder Electoral, y también por la Consulta Popular del próximo 12 que promueve Juan Guaidó, jefe del Parlamento, Ambos procesos de participación popular tienen en común que "no son una fiesta electoral para que el ciudadano elija" sino "una medición de fuerzas" de los sectores políticos en pugna, afirmaron analistas.

En las calles ni las legislativas ni la consulta logran levantar el ánimo ni la atención de los ciudadanos atrapados por una voraz inflación que en noviembre registró una tasa de 65,70%, y que es la enfermedad de la economía que pulveriza los bolsillos y las esperanzas de la gente, más en época decembrina.

"Este país ya se lo repartieron los políticos. De qué sirve votar el domingo, o ir la Consulta Popular, eso va a hacer que los precios bajen, que tengamos mejores salarios, empleos, o que haya gasolina, lo dudo", dijo a ANSA, Juan José Méndez, diseñador gráfico de 25 años, quien perdió su empleo por la cuarentena del Covid-19, y ahora hace delivery en su bicicleta por Caracas.

Para la analista política Eglée Lobato González, experta en el tema electoral, ambos eventos "tienen en común que no están diseñados para que el ciudadano, que es el principal protagonista y el que representa la soberanía popular, participe".
"En ambos procesos el que menos está importando es elector porque ambos son procesos de medición de fuerzas de los sectores políticos, y lo que se está viendo ahí es una erupción de los valores democráticos", afirmó.

Indicó que "no basta la Constitución de 1999, ni la presencia de los partidos políticos, ni tampoco las instituciones como un CNE equilibrado si el ciudadano no está convencido de sus valores democráticos y de su necesidad de ejercer sus derechos políticos".
Asimismo, dijo que ambos procesos tienen en común que "no cuentan con observación internacional y tampoco con un órgano electoral imparcial".

"Aquí lo que se ha tratado no es de hablarle a ese 70% de ciudadanos que siente indiferencia política porque entiende que ningún grupo logra los resultados que le prometieron sino que pretenden imponer una mayoría, y eso es lo que cierra la posibilidad de que el conflicto interno no se resuelva por la vía de la negociación, del consenso y acuerdos", dijo.

"Cuando no se trabaja para el país, sino para imponer la mayoría, hay un quiebre en la confianza del ciudadano", sentenció en una entrevista a una emisora local.
A su vez Tulio Monsalve experto en negociaciones internacionales, calificó ambos procesos "como extraños" porque los líderes de los sectores políticos que los impulsan cuentan con 60% de rechazo en la ciudadanía.

"Eso fija un clima muy particular por cuanto es difícil para un elector decidir entre dos figuras que tiene rechazo", comentó.

Explicó que la consulta de Guaidó, reconocido por más de 50 países como presidente interino, tiene el apoyo del gobierno de Donald Trump que está a punto de "desintegrarse", mientras el chavismo "tiene una maquinaria que le permite una mayor presencia y control".
Las legislativas han sido calificadas de "fraude" por el grueso de la oposición que no va a participar en la contienda, mientras que la Consulta de Guaidó busca presionar por presidenciales libres y verificables, y prolongar el mandato de la oposición que controla el Parlamento y cuyo periodo vence el 5 de enero del 2021.

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