CHAGOS (Uypress) – Se trata del archipiélago de Chagos, en el océano Índico. Hay 10.000 habitantes que quieren volver a su tierra y Londres se opone.

El archipiélago de Chagos es un territorio británico del océano Índico objeto de litigio internacional desde 1965, cuando Londres lo adquirió y expulsó a los habitantes para luego arrendar una isla para una base militar estadounidense.

Situadas al sur de las Maldivas, las Chagos fueron descubiertas por los portugueses en el siglo XVI pero estuvieron deshabitadas hasta que Francia las colonizó en el siglo XVIII, cuando fueron llevados allí esclavos africanos para cultivar palmeras cocoteras.

En 1814 fueron cedidas al Reino Unido, que las unió en 1903 a la colonia de Isla Mauricio. Tras la abolición de la esclavitud en 1834, trabajadores indios llegaron al archipiélago y se mezclaron con los primeros habitantes.

Solo tres de las 55 islas Chagos están habitadas: la principal, Diego García; Salomon y Peros Banhos.

En 1965, Londres compra las Chagos por tres millones de libras a las instituciones semi autónomas de Mauricio y las transforma en una nueva entidad: el British Indian Ocean Territory.

El archipiélago siguió bajo control británico después de la independencia de Isla Mauricio, tres años después.

En 1966, Reino Unido firma un contrato a 50 años con Estados Unidos autorizando a ese país a utilizar Diego Garcia con fines militares.

Entre 1968 y 1973, cerca de 2.000 chaguenses, descritos en un cable británico de la época como “algunos Tarzanes y Viernes”, fueron progresivamente expulsados del archipiélago.

En un primer momento, a los chaguenses que habían ido a Isla Mauricio de viaje o con fines médicos se les prohibió volver a sus casas. El resto de la población fue expulsada sin contemplaciones a Isla Mauricio o las Seychelles entre 1971 y 1973. Desde entonces, alegando razones de seguridad, las autoridades británicas prohíben cualquier visita a las Chagos sin una autorización especial de por medio, por lo que para los chaguenses volver a sus islas natales es algo imposible.

La base de Diego Garcia fue de una importancia estratégica considerable para Reino Unido y Estados Unidos durante la guerra fría, especialmente durante la caída de Saigón o la victoria de los Jemeres Rojos en Camboya, que redujeron las capacidades militares de Washington en el sureste asiático, mientras la marina soviética extendía su influencia por el océano Índico.

Tras la revolución iraní de 1979, Estados Unidos amplía la base para albergar allí a más navíos de guerra y bombarderos pesados. Diego Garcia jugó un importante papel en las dos guerras que Estados Unidos llevó a cabo en Irak (1990-1991 y 2003-2006) y en los bombardeos estadounidenses en Afganistán en 2001.

En 2016, el acuerdo de cesión de Diego García a Estados Unidos fue prolongado veinte años, hasta 2036. Tras su expulsión, los chaguenses iniciaron varios procedimientos judiciales.

El primero, interpuesto en 1975, terminó en 1982 con el pago de 4 millones de libras por parte de Reino Unido y la concesión de tierras por valor de un millón de libras. En 2007, una corte de apelación británica autorizó a los chaguenses a volver a sus casas, pero el fallo fue anulado por la Cámara de los Lores un año después.

En noviembre de 2016, el gobierno británico confirmó su oposición a la reinstalación de los chaguenses “por razones de viabilidad, de interés en materia de defensa y de seguridad y por el costo para los contribuyentes británicos”.

Inglaterra debe devolver el Archipiélago

En la actualidad, habría unos 10.000 chaguenses y descendientes suyos, repartidos por Isla Mauricio, las Seychelles y Reino Unido. En 2010, los británicos presentaron un proyecto de reserva marina para que las islas Chagos estuvieran deshabitadas, excepto Diego Garcia.

Unos cables diplomáticos divulgados por Wikileaks mostraron que el proyecto era, sobre todo, una forma para atajar las aspiraciones de los chaguenses a volver a sus islas natales. El parque fue declarado ilegal en 2015 por un tribunal internacional de arbitraje.

Isla Mauricio considera que el proceso de descolonización dirigido por Reino Unido, que le otorgó su independencia en 1968 tras haberla separado de las Chagos, violó el derecho internacional. Reivindica, además, su soberanía sobre el archipiélago y el derecho a reinstalar allí a sus antiguos habitantes.

En junio de 2017, la asamblea general de Naciones Unidas adoptó una resolución presentada por Isla Mauricio para que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) diera su opinión sobre el caso. En 2019 del tribunal más alto de la ONU en un fallo no vinculante pero inflexible dijo que Gran Bretaña debería devolver las islas “lo más rápido posible”.

Ese juicio fue seguido por una asombrosa derrota diplomática en la asamblea general, cuando una resolución que condenaba la ocupación de las islas por parte del Reino Unido fue aprobada por el voto de 116 países contra 6.