On 12 July 2018 in the State of Palestine, 14-year old Marwan and his 8-year old brother, Hamid, play on the computer at home. They live with their parents, four siblings, seven members of his uncles family and another family of three. Their home is in Hebrons old city, part of what is known as the H2 area, where around 40,000 of the citys quarter of a million population live. The H2 area is punctuated by security checkpoints that Marwan and his peers must navigate to reach their classrooms. Delays in letting children pass, harassment and abuse by security forces and settlers are all part of the twice daily journey. In July 2018, almost all Palestinian children, between the ages of six and nine, are in school, but by age 15, nearly 25 per cent of boys have dropped out, according to the State of Palestine: Country Report on Out-of-School Children. The report, from UNICEF in the State of Palestine and the UNESCO Institute of Statistics, in cooperation with the Ministry of Education and Higher Education (MoEHE), highlights the multiple and often inter-related factors behind why children are out of school. This includes low quality education, that is often seen as not relevant to young lives, as well as poverty, physical and emotional violence in schools, including from teachers and peers, and armed conflict. ANSA/ UFFICIO STAMPA UNICEF/ IZHIMAN +++ ANSA PROVIDES ACCESS TO THIS HANDOUT PHOTO TO BE USED SOLELY TO ILLUSTRATE NEWS REPORTING OR COMMENTARY ON THE FACTS OR EVENTS DEPICTED IN THIS IMAGE; NO ARCHIVING; NO LICENSING +++

La pandemia mantiene a millones de niños latinoamericanos alejados de los salones de clase, pese a que este año los países de la región emprendieron la vacunación masiva contra el Covid-19.

Serían al menos 86 millones de menores que siguen recibiendo clases de manera virtual, de acuerdo a estimaciones del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). El organismo enumeró las consecuencias físicas, mentales y sociales de mantener a los niños, niñas y adolescentes alejados de escuelas y colegios, a consecuencia de la peste.

"La educación virtual debe continuar y mejorar, pero está claro que durante la pandemia las familias más marginadas no han tenido acceso al aprendizaje", denunció Jean Gough, directora regional de Unicef para América Latina y el Caribe.

Para la funcionaria de la ONU, "cada día fuera de las aulas acerca a los niños, niñas y adolescentes más vulnerables a la deserción escolar, la violencia de las pandillas, el abuso o la trata de personas".

Gough sostuvo que "los riesgos" de que los menores de edad permanezcan "fuera de la escuela son demasiado altos, más altos que los riesgos de estar en la escuela".

"Los niños, niñas y adolescentes de esta región ya han perdido más de un año de escuela; no pueden permitirse perder otro día de aprendizaje presencial", sentenció. Según cálculos de Unicef, al menos 47 millones de menores de edad de esta parte del mundo ya volvieron a los salones de clase, lo que redujo para ellos las probabilidades de caer en algún tipo de violencia y los alejó de los riesgos de padecer enfermedades mentales y de tener problemas a futuro para relacionarse con los demás.

Unicef recordó que los centros educativos no son solo lugares de aprendizaje, también son espacios seguros para que "interactúen, jueguen y crezcan juntos".

El Fondo aseguró que la región es la zona del mundo que más tiempo ha mantenido las escuelas cerradas, con un promedio de 153 días de clases presenciales perdidas, lo que puede considerarse la "mayor interrupción del aprendizaje en la historia moderna de la región".

Recordó que la apertura de los colegios no está relacionada con el aumento de casos de Covid-19, a tal punto que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recomendado que en lugares con altas tasa de contagio se mantenga abiertas las puertas de los centros educativos.

"Es esperanzador ver que cada día se reabren más escuelas y más niños, niñas, adolescentes, maestros y profesores vuelven a la escuela en América Latina y el Caribe", enfatizó Gough.

Sin embargo, el retorno a las clases implica que los centros educativos se comprometan a mantener sus esquemas de seguridad sanitaria, como el distanciamiento físico, el uso de la mascarilla y el suministro de elementos de aseo y desinfección, recordó Unicef.

El organismo instó a los gobiernos de la región a "abrir todas las escuelas lo antes posible" y junto a Unesco y el Banco Mundial reclamaron "programas específicos" para que los niños vuelvan a las aulas.

Eso sumado a la necesidad de establecer "programas eficaces" para que los menores recuperen los aprendizajes perdidos, así como "apoyo" a los profesores para que "aborden las pérdidas de aprendizaje e incorporen la tecnología digital a su enseñanza".