Coronavirus
(foto depositphotos)

por Stefano Casini

A decir verdad, luego de una constante mejoría a nivel mundial con la llegada masiva de las vacunas, por lo menos en los países occidentales, donde los números son auténticos, nadie podía imaginarse una cuarta ola de contagios que tiene convulsionado el viejo Continente.

 

Manifestaciones e incendios en todos los países con algunos, como Bélgica, que cerró de nuevo todo y padece los disturbios más virulentos.

 

En Alemania, por ejemplo, donde se registró un constante aumento de contagios, se cancelaron los festejos navideños por la cuarta ola de covid, mientras sus vecinos imponen nuevas restricciones y se encuentran con la resistencia ciudadana a full.

 

Decenas de miles de turistas que desafíen el frío de Munich para acercarse estos días al mercado navideño de Marienplatz y busquen recuperar el calor con una jarrita de vino caliente deberán resignarse y probar suerte el año que viene.​

 

Estaba todo dispuesto para recuperar la tradición de Adviento con la apertura del popular mercadillo del lunes posterior a la festividad protestante del Domingo de los Difuntos. Pero, el alcalde de Munich, Dieter Reiter, tuvo que renunciar a este símbolo de la “nueva normalidad” a menos de una semana de la inauguración. Quitaron las luces decorativas, se cancelaron los eventos y sellaron las casetas de madera. “La dramática situación en nuestras clínicas y el número cada vez mayor de infecciones no me dejan otra opción”, explicó Reiter.​

 

No solamente la Navidad de Alemania está en peligro; muchos otros países están en graves problemas. La incidencia récord de la denominada cuarta ola de Covid19, parece, sin embargo, no haber afectado demasiado a España.​

 

En realidad, la pandemia se está descontrolando en el centro y norte de Europa y los “pasaportes covid” o “green pass” para la restauración de una cierta normalidad y el ocio de las vacaciones, no se están distribuyendo como la población quisiera y va a haber nuevos encierros y vacunación obligatoria que provocan controvertidos debates en casi todos los países más afectados por esta nueva ola. Austria tuvo que iniciar un confinamiento general de 20 días para frenar el auge del virus. Las medidas no llegan sin graves consecuencias: están generando protestas por todas las calles del centro de Europa, como sucedió en Bélgica y Países Bajos, además de Austria pero también en el sur, en Croacia, Grecia e Italia.

 

 

 

El caso de Alemania es un paradigma porque, la gestión de la canciller saliente, la multi premiada Angela Merkel, fue considerada un ejemplo​ durante todas las fases más duras de la pandemia. Luego de haber evitado cierres radicales, como los que se hicieron en otros países como España o Italia en 2020, Alemania, ahora,​ está asumiendo medidas muy agresivas, por no decir polémicas con el fin de contener la presión en los hospitales por infectados de covid19.

 

El denominado “pasaporte covid”, pensado como un instrumento para reabrir fronteras dentro de la UE, provocó olas de protesta al ser aprobado en el verano, pero, ahora, es obligatorio, para poder entrar en cualquier cafetería o restaurante de Alemania. El tiempo no ayuda con temperaturas mínimas ya debajo de 0 grados. Con este panorama, los “biergarten” están vacíos y solamente algunos valientes se animan a pasar al interior de los locales. En Múnich y el resto de Baviera hay que usar barbijos constantemente para pasar los controles en la entrada y ser atendidos. ​

 

Jens Spahn, Ministro de Salud Pública del país teutón aseguró “De este invierno saldrán vacunados, curados o muertos”, aúnque, hace unas semanas, todavía confiaba en que la tercera dosis podía frenar la cuarta ola. Como en todo el continente, el problema no consiste en las dosis de refuerzos, sino en los que se autodenominan “NO VAX” y se resisten a ponerse la primera dósis.

 

Alemania, siendo uno de los países más adelantados y modernos del planeta, aún no llegó al 70% de vacunados. Sabemos que es un país de casi 90 millones de habitantes y es por eso que 26 millones son muchos, demadiados. Ese 26% que se resiste a vacunarse, está provocando un lio enorme y no sólo en Alemania.​

 

Por otra parte España y Portugal superaron ya el 80% de vacunados y hay regiones que pasaron el 90%. Esta diferencia se puede constatar directamente en las cifras de contagios. Mientras que Alemania marca récords diarios desde el comienzo de la pandemia, alcanzando, hasta hace poco, entre 50 y 60.000 contagios diarios, en esa misma época, en España se registraban poco más de 6000 contagios y menos de 10 muertos.

 

El llamado “Land de Baviera” el mayor de Alemania es una de las zonas más afectadas, con 600 pacientes en los CTI y una incidencia de casi 700 casos diarios por cada 100.000 habitantes, una cifra considerada muy elevada en estas épocas de franco retroceso de los efectos del virus. Hay restricciones en todo el territorio y los que no quisieron vacunarse​ no tienen acceso a ningún lugar público, a restaurantes, salas de cine: solamente pueden salir a la calle, pero tienen que limitar sus contactos estrechos a un máximo de cinco personas de dos unidades familiares diferentes.​ Discotecas y locales nocturnos, luego de haber sido abiertos, deberán quedar cerrados por 3 semanas.​ Algunos jóvenes consultados por las calles de Munich se lamentaban:​ “Con el frío y haciéndose de noche a las cinco, no hay mucho más que hacer. Era nuestro plan cada finde las últimas semanas”. La situación, en general, en el continente europeo, se vuelve, de nuevo, caótica.

 

STEFANO CASINI