Pesaro, la ciudad del compositor italiano Gioachino Rossini y de la música, fue designada Capital Italiana de la Cultura para 2024. El alcalde, Matteo Ricci dedicó esa “victoria” a Járkov, “ciudad ucraniana de la música de la Unesco como nosotros, actualmente bajo las bombas”.

“Es un camino en el que Pesaro no estará solo porque se ha activado una estrategia colectiva diseñada para involucrar a los 50 municipios de la provincia de Pesaro y Urbino, un territorio que tiene como objetivo invertir en la cultura como motor de desarrollo, y el sistema de organismos, asociaciones y profesionales culturales con los que la ciudad del Festival de Opera Rossini estableció sólidas relaciones a lo largo de los años”, explicó.

A la espera de conocer todas las novedades, los proyectos artísticos, la programación de eventos, los espacios abiertos a la cultura y las transformaciones urbanas, es posible descubrir Pesaro, la ciudad del mar, de la música y de las bicicletas.

Con vistas al Adriático y apretada entre el Monte Ardizio al este y el Monte San Bartolo al oeste, Pesaro es una joya arquitectónica que contiene en su centro un rico patrimonio renacentista: museos, bibliotecas, iglesias, teatros, villas, monumentos y palacios nobles.

El recorrido parte de la Plaza de la Libertad, donde hay dos símbolos de Pesaro: la famosa “Sfera grande”, una obra de bronce de Arnaldo Pomodoro que yace sobre el agua, y el Villino Ruggeri, uno de los ejemplos más importantes de la arquitectura “liberty” en Italia, decorado con imaginativos estucos.

Caminando hacia el centro, al otro lado está el paseo marítimo que recorre las playas de arena durante 7 kilómetros, pasa por la Avenida de la República, que luego se convierte en la calle Rossini.

La primera joya artística con la que se topan los visitantes es la zona arqueológica de la calle De la Abundancia, donde las excavaciones sacaron a la luz los restos de un domo, una lujosa residencia romana de la época imperial.

El subsuelo de Pesaro es rico en hallazgos arqueológicos, como lo demuestra también la zona de Colombarone, en el verde de San Bartolo, con los hallazgos de una rica mansión del siglo III dC, una basílica y una iglesia parroquial.

Junto a la Catedral, erigida sobre los restos de un edificio tardorromano con un doble nivel de espléndidos mosaicos, se encuentra otro monumento símbolo de Pesaro: la Rocca Costanza, del siglo XV, una obra de planta cuadrada reforzada por torres cilíndricas y rodeada de un gran foso, en algún tiempo utilizado como prisión.

Continuando por la calle Rossini se llega a la casa-museo del ciudadano más ilustre de Pesaro, Gioachino Rossini. La casa se transformó en un museo multimedia con recuerdos, documentos, retratos oficiales, partituras musicales y anécdotas de la vida del gran compositor.

En las calles aledañas es posible descubrir otros lugares vinculados al músico: el Conservatorio, fundado en 1882 y donde estudiaron alumnos ilustres, desde la soprano Renata Tebaldi hasta el cantante de ópera Mario Del Monaco, y por donde también pasaron directores de orquesta de fama mundial.

Luego está el Teatro Rossini que, desde 1980, acoge cada verano el famoso Festival de Opera. También, el teatro del siglo XVII, que lleva el nombre del compositor desde 1855; el Tempietto, que se encuentra en el Palacio Olivieri del siglo XVIII, sede de la Fundación Rossini y del auditorio Pedrotti; la rica biblioteca de la fundación, que alberga, entre los muchos volúmenes, las obras del músico en una edición crítica y la colección del siglo XIX del Lord St. Davids Fund, una bibliografía notable de la literatura rossiniana.

Continuando por vía Rossini, se llega al imponente Palacio Moscú, sede de los Museos Cívicos de Pesaro, con un innovador espacio de exhibición de mayólicas y una rica colección permanente de arte. Hay bellas obras como la Coronación de la Virgen, de Giovanni Bellini y la Caída de los Gigantes, de Guido Reni.

Continuando hacia la Plaza del Pueblo, con la fuente también conocida como “la pupila de Pesaro“, se llega al magnífico Palacio Ducal, una obra renacentista que ahora es la sede de la Prefectura.

Hacia el este se alcanza la calle Passeri, donde está la Biblioteca San Giovanni, una de las más innovadoras de Italia, rodeada por un parque donde es posible relajarse mientras se lee un libro. La biblioteca, construida en madera y vidrio, se levanta sobre las antiguas estructuras de la iglesia y el convento de San Giovanni.

No muy lejos, bajando al mar, merece la pena visitar el Centro de Artes Visuales Pescheria, antiguamente un mercado de pescado y ahora reconvertido en una galería de arte y diseño contemporáneo. Caminando hacia el mar hay otra parada interesante: el museo Washington Patrignani, que recoge en dos secciones los testimonios relativos a la historia de la marina de Pesaro.

A unos cientos de metros se llega al parque natural del Monte San Bartolo donde, rodeadas de vegetación, se encuentran dos espléndidas villas, dos nobles residencias históricas, abiertas a la visita sólo en verano: Villa Caprile, con sus jardines en terrazas de estilo italiano y juegos de agua, y Villa Imperiale, una joya de los Sforza del Renacimiento italiano.

Es agradable recorrer la ciudad a pie, pero lo es aún más sobre dos ruedas: Pesaro se puede visitar cómodamente en los numerosos carriles para bicicletas. Entre muchos, se destaca el bicipolitano, un itinerario ecosostenible reservado a los ciclistas que conecta diferentes zonas de la ciudad y donde una señalización especial facilita los recorridos con líneas de diferentes colores.

También está el carril de bici Pesaro-Fano que recorre las playas en dirección sur hasta Fosso Sejore. Es perfecto para aquellos que quieren llegar al mar. Finalmente, el carril bici que recorre el río Foglia lleva al descubrimiento de la flora y la fauna locales, inmersos en la vegetación a las puertas de la ciudad.