Pocos minutos después del mediodía el sol se ocultó como si fuera de noche. Aunque el día de ayer comenzó con un clima que hizo dudar a muchos sobre si la tormenta pronosticada llegaría, sobre las 10 horas el agua ya estaba dando sus primeros avisos de forma intermitente.

Tal como había informado el Instituto Nacional de Meteorología (Inumet), la tormenta era inminente. “Los taxis pueden flotar”, había dicho el meteorólogo Guillermo Ramis durante su intervención en el informativo de Radio Sarandí.

 

Fue certero su pronóstico, ya que luego de largas horas de lluvias torrenciales fue posible ver múltiples zonas de Montevideo en las que los vehículos transitaban casi tapados por el agua, e incluso se llegaron a ver autos y contenedores de basura flotando por las inundaciones, lo que causó una gran repercusión a través de redes sociales.

Desde la Dirección Nacional de Bomberos dijeron a El País que desde que comenzó la lluvia “los llamados fueron muchísimos”. Consultados sobre si habían planificado el escenario, conociendo las posibilidades que se manejaban, dijeron “estar siempre preparados, y más cuando se pronostican este tipo de lluvias”.

 

Si bien Inumet había previsto una situación como la que se terminó dando en la jornada de ayer, en el correr del día realizó cambios en las alertas, llegando a tener gran parte del país un nivel de riesgo de color naranja.

“Dado el evento que se aproxima, Inumet gestionó la visualización satelital cada un minuto”, dijo el instituto a través de su cuenta de X (antes Twitter). Entre los eventos informados, se llegó a registrar ráfagas de viento en torno a los 100 km/h en el departamento de Montevideo. Además, sobre las 17 horas ya se habían registrado 80 mm acumulados de lluvia en la capital.

Durante las primeras horas de tormenta, en la calle Antonio Machado casi Bulevar Artigas, un árbol cayó sobre un auto y una camioneta que estaban estacionados. En ese momento pasaba por el lugar una mujer que vio cómo, afortunadamente, el árbol se desprendía hacia el lado opuesto. En las calles Bv. José Batlle de Ordóñez y José Leguizamón, un árbol cortó la circulación, cayendo en la mitad de la calle.

 

Una de las imágenes más impactantes de la jornada fue la de las afueras de la estación central de AFE, donde además de personas haciéndose espacio para caminar entre el agua, se podían ver casi un centenar de autos estacionados tapados de agua hasta la mitad.

Entre las personas que se expresaron por redes sociales para criticar la gestión de la Intendencia de Montevideo, se encontraron la diputada colorada María Eugenia Roselló y la edil nacionalista Natalia Borrazás. Esta última publicó: “Gracias por mantener las bocas de tormentas limpias @CosseCarolina! Que vergüenza”. Y definió la gestión de la intendenta capitalina como “penosa”.

 

La jerarca municipal, Carolina Cosse, habló en rueda de prensa en horas de la tarde y dijo que las inundaciones “no se deben a falta (de limpieza) de bocas de tormenta”, sino a que estas “no están diseñadas para aguantar mucho volumen y rápida caída de agua”.

Atribuyó esto a que las bocas de tormenta “fueron diseñadas para el siglo pasado”, haciendo referencia a que “estamos viviendo un cambio climático”. “Es como si tiráramos un balde enorme de agua en una pileta, va a demorar en vaciarse”, ejemplificó.

En tanto, explicó que comenzarán a actuar como si siempre estuvieran frente al peor escenario posible. “Como no podemos hacer las inversiones ahora de US$ 25 millones, cuando se prevean fenómenos de este tipo, que en realidad nunca se pueden prever con precisión, vamos a prepararnos como si fuera lo peor y en esas zonas vamos a cortar el tránsito y vamos a anunciar de manera automática por WhatsApp a las personas que manejan para que eviten ese cruce”.

 

Según dijo, recibieron el ofrecimiento del Sistema Nacional de Emergencias para ayudar a evacuar a quienes viven en zonas inundables, que serían alrededor de 8000 personas en asentamientos. “Nosotros tenemos algunos sitios para evacuar, pero le planteamos al Sinae si podemos reforzar la seguridad para que las familias puedan abandonar sus hogares con cierta tranquilidad”, señaló ya que muchas veces se rehúsan a dejar solas sus viviendas.

 

Caos

Al igual que se vieron vehículos y árboles sufrir por las grandes cantidades de agua, varias familias vieron afectadas sus viviendas.

 

En el barrio Conciliación, la tormenta provocó que el techo de chapa de una casa se desprendiera por completo, volando varios metros y llevándose también una parte de pared. “Estábamos la casa cuando vimos que el techo empezó a desprenderse”, dijo a Canal 4 Victoria, una de las víctimas del temporal.