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Aunque Ernesto Talvi sigue siendo el canciller, y no hay aún una fecha prevista para su renuncia formal, en Presidencia tienen elegido al sustituto para conducir el Ministerio de Relaciones Exteriores: el actual embajador en España, Francisco Bustillo. El anuncio de Talvi de "cambiar de rol" en un futuro "no lejano" tomó por sorpresa al Poder Ejecutivo, que rápidamente empezaron a hacer contactos para solucionar una vacante prematura: se comunicaron con Francisco Bustillo, actual embajador en España, para plantearle que quieren en el gobierno que sea el próximo canciller, según información a la que accedió semanario Búsqueda. La designación no es una certeza, porque tampoco está claro cuándo Talvi dejará el cargo. Sus anuncios al respecto en los últimos días fueron vagos, apenas esbozó un "antes de fin de año". Lacalle Pou tiene en cuenta el timming político del cambio y su efecto en uno de los principales socios en el gobierno, precisaron los informantes.

MOTIVOS DEL ANUNCIO DE TALVI
Las primeras especulaciones atribuían la decisión a una supuesta desautorización de la Presidencia de la República a sus gestiones para en- contrar una salida pacífica a la crisis en Venezuela. El sábado 6, días antes de su reunión en la Torre Ejecutiva, Talvi declaró a El Observador que en su rol de ministro no podía decir que Venezuela era una dictadura. En entrevistas posteriores a su encuentro con Lacalle Pou, Talvi aseguró que el tema Venezuela estuvo en la conversación, pero no fue el disparador de su futura salida, y agregó que ambos están "alineados" en el tema. De hecho, Talvi pensaba en dejar el ministerio de Relaciones Exteriores desde hacía semanas. Hace un mes aproximada- mente el líder de Ciudadanos conversó con dirigentes de su sector y les dijo que quería renunciar, pero lo convencieron de lo contrario, según fuentes políticas. La idea era que renunciara el año próximo, explicó uno de los informantes, y añadió que por eso su conversación con Lacalle Pou tomó a casi todos por sorpresa. En la Torre Ejecutiva y en el Partido Colorado, figuras de primera línea evaluaron, en conversaciones con el semanario citado que a Talvi le costó "adaptarse al funcionamiento del gabinete". En ocasiones se molestó por la falta de respaldo unánime al "cordón humanitario" que montó el gobierno para que los pasajeros del crucero Greg Mortimer, azotado por el coronavirus, pudieran volver a sus países. Desde que asumió, Talvi dio peleas para que su mirada sobre la política se viera reflejada en las decisiones del ministerio que dirige. Aun cuando ello implicara un desgaste en su relación con el presidente Lacalle Pou. El caso más evidente -y público- fue su oposición a que Julio Luis Sanguinetti, hijo del expresidente, fuera designado en la Comisión Administradora del Río de la Plata. Talvi logró imponerse pese a que la designación contaba con el aval del presidente, quien la había acordado con el exmandatario. Diri- gentes colorados consultados opina- ron que "le faltó cintura política para superar las diferencias". El canciller perdió la discusión sobre la designación del embajador en Argentina, ya que el presidente decidió enviar a Carlos Enciso, un dirigente blanco, y no a su candidato, el excanciller Ser- gio Abreu. En estos días Talvi está en una pulseada para que a la embajada en Estados Unidos vaya un diplomático de carrera, pero lo más probable es que sea el que propuso Lacalle Pou, dijeron a Búsqueda fuentes en cono- cimiento de las conversaciones. En las entrevistas que brindó durante los últimos días, el líder de Ciudadanos dijo que siempre tuvo claro que, pese a las discrepancias, es el que tiene la última palabra. Talvi elogió públicamente la interpretación que dio a su salida el politólogo Óscar Botinelli en VTV. Allí, el académico explicó que en la "arquitectura" institucional uruguaya un líder partidario no debe ser ministro porque "queda subordinado" al presidente. "Esto fue lo que vio (Guido) Manini Ríos" cuando no aceptó integrar el Poder Ejecutivo y se quedó en el Senado para mantener "igualdad" en términos políticos con el mandatario, acotó.

Dirigentes cercanos a Lacalle Pou evalúan que Talvi no tenía tan claro ese rol y que su anuncio de renunciar apenas 100 días después de asumir es la mejor prueba. Distintas fuentes políticas cercanas al presidente señalaron que Talvi no estaba del todo cómodo con la injerencia de Estados Unidos en la política internacional de Uruguay, y que así se lo hizo ver a Lacalle Pou. Según las fuentes, Estados Unidos está dispuesto a "bloquear" cualquier intento de desembarco de China en la región mediante acuerdos comerciales. Horas antes de que Talvi se reuniera con Lacalle Pou, el presidente recibió mano a mano al embajador de Estados Unidos, Kenneth George. A la salida, el diplomático agradeció el apoyo del gobierno a la estrategia presentada por su país para resolver la crisis en Venezuela, algo sobre lo que el canciller tenía matices (ver recuadro). Este miércoles Uruguay dio otra señal de acercamiento a Estados Unidos al anunciar su apoyo al candidato de Donald Trump a la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

FRANCISCO BUSTILLO
El perfil del favorito a suceder a Talvi es distinto al del canciller. Bustillo es un diplomático de carrera que ocupó lugares de relevancia durante los gobiernos del Frente Amplio: fue embajador en Argentina durante la administración de José Mujica, y Tabaré Vázquez lo designó en España, donde está ahora. Su desempeño en esos años no estuvo exento de polémica y fue cuestionado por la entonces oposición. El último cuestionamiento fue reciente: en setiembre del 2019 Bustillo alojó en su casa al entonces presidenciable argentino Alberto Fernández, lo que disgustó a dirigentes colorados. Más allá de su carrera, Bustillo es muy cercano al presidente Lacalle Pou. De hecho, la noche de las elecciones estuvo en la casa de sus padres, Luis Alberto Lacalle Herrera y Julia Pou, y al día siguiente integró un grupo selecto que almorzó con el pre- sidente electo en un restorán italiano en Pocitos. Si nada "increíble" pasa y Bustillo asume el cargo, se fortalecerá aún más la "diplomacia presidencial" que ya practica Lacalle Pou, dijeron a Búsqueda fuentes del gobierno.

El decano de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Católica, Ignacio Bartesaghi, se reunió esta semana con el presidente y, a la salida, declaró a la prensa que Lacalle Pou encabeza una "diplomacia presidencial muy interesante" y que sabe la importancia de mantener equilibrios entre Estados Unidos y China. Bartesaghi dijo a al medio citado que el presidente necesita un canciller que "acompañe su liderazgo".