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BRASILIA (Uypress)- El Sistema de Estimativas de Emisiones de Gases del Efecto Invernadero (SEEG), herramienta para medir las emisiones en Brasil, desarrollada hace 8 años por el Observatorio del Clima, calculó el volumen, provocado por la deforestación y los incendios forestales, en la Amazonia, según informa agencia EFE.

SEEG es el consorcio que reúne 56 grupos ambientalistas, entre ellos varios internacionales como Greenpeace, WWF, Conservación Internacional y Amigos de la Tierra.

La fuerte subida de las emisiones en el primer año de Gobierno del líder ultraderechista Jair Bolsonaro fue causado principalmente por el aumento récord de la deforestación en la Amazonía y por los incendios en la región amazónica, según el Observatorio del Clima.

Las emisiones de gases de 2019 superaron significativamente las de 2018 (1.980 millones de toneladas) y fueron las mayores en un año desde las de 2008 (2.471 millones de toneladas), pero aún siguen lejos del récord de 2004 (3.959 millones de toneladas).

Según el comunicado del Observatorio del Clima, "el dato de 2019 consolida la reversión de la tendencia de reducción de las emisiones de Brasil que se registró entre 2004 y 2012 y sugiere que el país no podrá cumplir la meta que se impuso para 2020".

"Estamos en una contramano peligrosa. Desde 2010, cuando fue reglamentada la ley nacional de clima, Brasil elevó en un 28 % sus emisiones de gases del efecto invernadero en lugar de reducirlas", aseguró Tasso Azevedo, coordinador del SEEG.

Aumento de emisiones amenaza las metas prometidas por Brasil

De acuerdo con el especialista, al actual ritmo de aumento, Brasil no cumplirá la meta de reducción de las emisiones con la que se comprometió para 2020 y se aleja de la posibilidad de cumplir el objetivo prometido para 2025.Brasil se comprometió en 2009 a reducir sus emisiones de gases entre un 36 % y un 39 % en 10 años, con lo que los lanzamientos no pueden superar las 1.977 millones de toneladas en 2020.

Y como signatario del Acuerdo de París, el gigante latinoamericano prometió disminuir sus emisiones en un 37 % para 2025 y en un 43 % para 2030 respecto a los niveles de 2005.

De acuerdo con el estudio del Observatorio del Clima, el crecimiento de las emisiones en 2019 fue impulsado por la deforestación de la Amazonía, que alcanzó niveles alarmantes.

Como consecuencia de la deforestación, las emisiones causadas por el cambio del uso de la tierra saltaron un 23 %, desde 788 millones de toneladas en 2018 hasta 968 millones de toneladas en 2019, y fueron responsables por el 44 % del total de las emisiones de Brasil el año pasado.

Para las organizaciones ecologistas, el agravamiento de la situación en 2019 fue provocado por la gestión de Bolsonaro, que redujo la fiscalización y desmontó los órganos dedicados a la preservación, lo que incentivó a agricultores y colonos a provocar incendios en zonas selváticas para aumentar sus áreas de cultivo.

El capitán de la reserva del Ejército llegó a amenazar con retirar a Brasil del Acuerdo de París sobre cambios climáticos pero finalmente desistió de la idea por las presiones internacionales.

"El aumento de las emisiones en 2019 fue capitaneado por las elevadas tasas de devastación de la Amazonía y por el abandono de la política de preservación ambiental en el primer año de gobierno de Bolsonaro", afirmó Ane Alencar, directora de Ciencia de la organización Instituto de Pesquisa Ambiental de la Amazonía (IPAM).

De acuerdo con Alencar, el aumento de las emisiones no sólo impacta los compromisos internacionales asumidos por Brasil sino que amenaza la reputación del agronegocio brasileño.

En los últimos meses varios bancos de inversiones, multinacionales y grupos de consumidores europeos han amenazado con boicotear los productos agrícolas de Brasil, uno de los mayores productores y exportadores de alimentos del mundo, si el Gobierno de Bolsonaro no se compromete con la preservación de la Amazonía.