Buenos Aires (Depositphotos)

Hay una canción del grupo Los Abuelos de la Nada que siempre me encantó y que se llama Costumbres Argentinas. Su letra revela muchas características de la vecina nación pero no contempla la grieta política y social que nunca se pudo recomponer en el siglo XXI y sigue martirizando a nuestros vecinos. Es cierto que siempre, en cierto sentido, hubo una gran división interna de los políticos argentinos, sin embargo, hasta la presidencia de Carlos Menem, en realidad, más que grieta, entre peronistas y los entonces radicales, había competencia, pica, pero, definitivamente, no una grieta.

A partir de la decisión de Menem de no presentarse en segunda vuelta en las elecciones de 2003, cuando con el 22% ,contra el 25% de Menem, Nestor Kirchner tomó el poder en Argentina, los destinos del país cambiaron sustancialmente. Argentina nunca se distinguió, en toda su existencia, como un país muy transparente, por lo menos desde que Juan Domingo Perón tomó el poder al final de la II Guerra Mundial. 

Fue así, que, como de golpe, nació un nuevo movimiento interno del Justicialismo o Peronismo que sumergió el país en uno de los períodos más oscuros de su historia: el Kirchnerismo. 

Recuerdo que, tuve que explicarle al Director de los noticieros de la RAI, donde trabajaba, que me había enviado a Buenos Aires para cubrir las polémicas elecciones de 2003, que el "peronismo" no era ni de derecha, ni de izquierda. Él no logró entenderlo y me preguntó: "Stefano, ¿como puede ser que haya un Presidente casado con la Casa Blanca (por Menem) y otro casado con Fidel Castro (por Kirchner), en el mismo partido?". Se me ocurrió contestarle con lo que, a lo largo de mi carrera de periodista, tuve siempre bien claro. El Justicialismo no es un partido con una ideología precisa, sino un populismo que, como me decía un amigo porteño, tiene las llaves de la caja fuerte del país. 

Lo que logró construir Perón, conocido por ser un populista de derecha simpatizante de Hitler y Mussolini, fue una telaraña de poder muy capilar, con un caudillo en cada región o en "cada partido" (es famoso el Partido de la Matanza) como ellos dicen, en cada pueblo, en cada rincón del país, asegurándose votos "comprados" con mucha meticulosidad. 

No puedo olvidar que, cuando fui a cubrir las elecciones de 2003, en las manifestaciones de Carlos Menem, así como en las de los otros participantes, había recintos con señores bien vestidos que regalaban billetes a las personas que entraban en la manifestación: lo vi con mis propios ojos, no me lo  contaron! 

Así es como el peronismo compró a su pueblo durante décadas, pero nunca tan abiertamente como lo hizo la dinastía K. La interrupción del kirchnerismo por parte del macrismo o Juntos por el Cambio, lamentablemente, nos mostró las carencias extremas que puede tener un partido nuevo en un país con una tradición de 70 años de peronismo. Mauricio Macri, en lugar de demostrar con los hechos y los números que lo que se había hecho hasta el 2015 fue comprar las almas perdidas de un país en decadencia, prefirió, en un cierto sentido, proteger esa telaraña construida por sus opositores, sin muchas ideas, sin tomar el toro por las guampas y desarmar un sistema asistencial absurdo, con medio país que mantiene a otro medio país a través de los impuestos sacados a la clase media-alta, y regalar dinero a través de los denominados "planes sociales".....llámense regalías. Cada mes, el estado argentino, entrega cheques de planes sociales  a más de 20 millones de personas, en un país que tiene poco más de 40 millones de habitantes! 

Además, entre el control de la justicia y los fueros parlamentarios, sea la lider absoluta del kirchnerismo Cristina Fernández de Kirchner (2 veces Presidente con mayorías importantes), que todos sus secuaces, son exentos de ser perseguidos por sus fechorías. Es así que no se resolvieron casos como la AMIA con un fiscal aparecido muerto como Niesman, la Rosadita con todos esos bolsos llenos de dinero que se trasladaban entre la capital y los rincones kirchneristas de todo el país.

No es fácil entender a Argentina, tampoco es fácil quitarle el poder al peronismo. Estamos hablando de un país donde, si no sos peronista, sos un enemigo del pueblo! A pocos días de las elecciones de medio término, el gobieno de Alberto Fernández, escandalosamente controlado por su Vice CFK, está regalando plata, más planes sociales y sonrisas para dar vuelta el resultado catastrófico del pasado setiembre. ¿lo logrará?

STEFANO CASINI