Vestido con su mejor traje negro, ese niño prodigio que revolucionó las redes sociales hace ya unos años y que apenas cuenta con 37 años, está dedicando todo su día a su nuevo espacio infinito que denominó: Metaverso, parafraseando el Universo de datos con los cuales, basicamente, se sumerje en un mundo infinito de comunidades virtuales interconectadas en las cuales, la gente, puede reunirse, trabajar y jugar con dispositivos de realidad virtual, gafas de realidad aumentada, apps y todos los dispositivos que se nos puedan ocurrir.

Marck Zuckemberg, para los que lo conocen poco, es hijo de clase media, un programador brillante que, siquiera terminó sus clases en Harvard, de clase media, que nació en White Plains (NY) el 14 de mayo de 1984. De programador fuera de serie pasó a ser empresario cuando, en el año 2004, o sea con 20 años, creó Facebook, la plataforma, aún hoy, más visitada del planeta. 

En sus cualidades de empresario, hace apenas 3 años, cuando vio que la plataforma Whatsapp podía hacerle cierta sombra no dudó y pagó más de 300.000 millones de dólares para comprarla y cerrar un círculo informático casi monopólico. 

Para desarrollar su red, Zuckerberg contó con el apoyo de sus compañeros de la Universidad de Harvard, el coordinador de ciencias de la comunicación y sus compañeros de habitación Eduardo Saverin, Dustin Moskovitz y Chris Hughes. En Harvard ya era considerado un “cerebrito” adelantado pero fue acusado de hackear un departamento de la Universidad más importante del mundo y lo echaron. 

En abril de 2018, fue el personaje más joven en aparecer en la lista de multimillonarios de Forbes con una fortuna valorada en 73.200 millones de dólares, convirtiéndose en la octava persona más rica del mundo con 34 años recién cumplidos. A pesar de la “meta” millonaria de 2018, la Revista Time, desde 2010,  lo nombró varias veces entre las 100 personas más ricas e influyentes del mundo. Fue a mediados de 2018 che Forbes  lo colocó entre los 5 más ricos del planeta Tierra

EL METAVERSO

Junto con los “popes” del siglo XIX (y XX) como Bill Gates y Steve Jobbs, Mark alcanzó rapidamente, con menos de 30 años, un sitial privilegiado, pero no sólo por el poder y el dinero acumulado, sino y sobre todo, por su inteligencia superlativa en el mundo de las redes. 

Hoy está totalmente dedicado a su METAVERSO, una palabra que suena muy fea, casi como un verso, pero que, es la semilla que podría llevar a la sociedad hacia lugares mucho más fantacientíficos que los de hoy en día. 

Para Zuckerberg el metaverso es un conjunto de espacios virtuales en los que crear y explorar junto a personas que se encuentran en diferentes lugares físicos. El término fue acuñado en 1992 por el escritor ciberpunk Neal Stephenson para describir un mundo virtual, donde las personas encuentran un refugio real, lleno de ilusiones, pero también de dinero, emociones  y violencia. Zuckerberg, un “Crossborder” crónico, lo sabe y concentra todo en el futuro: así presentó a su avatar, vestido como él, en una casa que sigue siendo suya pero está hecha de píxeles. “El metaverso está hecho para conectar a las personas” – dice orgulloso y muestra un juego de cartas con otros avatares y un robot virtual. Se parece a Immersed, la oficina virtual que Facebook ya ofrece en sus Oculus, visores de realidad virtual. “Podremos sentir la presencia de los demás, como si estuvieran allí, su lenguaje corporal, sus expresiones”, explica. “Podemos invitar gente a nuestra casa e iniciar reuniones; la casa también se convertirá en oficina ”.

Los juegos serán una parte importante del metaverso, pero, en la presentación de esta “locura virtual”, no siempre está claro si es el verdadero Mark Zuckerberg o su avatar el que habló en la presentación formal de Metaverso. Ya hay títulos que, sobre todo los más jóvenes, están esperando para probar, como Beat Saber o Population One, además de los que ya están disponibles en Oculus. Está por llegar también GTA, en una versión especial para los auriculares Quest 2.

Para vehiculizar sus inventos paralelamente a una sociedad muy impreparada y con sistemas educativos totalmente anacrónicos, el “enfant prodige” , como buen empresario, no dejó de lado a la Educación Formal, para la promoción de su nuevo juguete. Hay una demostración del metaverso con fines didácticos: lecciones en época romana, viajes entre planetas, incursiones a través de los siglos. Aquí también hay importantes implicaciones prácticas: los manuales de instrucciones o de reparación podrían volverse inmersivos, con videos en 3D. David Attenborough luego muestra sus maravillosos documentales sobre la naturaleza en la plataforma Oculus utilizando la máxima tecnología disponible para recrear, por ejemplo, los dinosaurios de Jurassic Park. El compromiso es enorme: 150 millones de dólares para los creadores que crean contenido en la plataforma, con cursos y certificaciones. “Tenemos que construir un ecosistema”, dice Zuckerberg. “Esperamos invertir varios miles de millones de dólares en los próximos años y permitiremos que todos participen”. Incluso artistas y estilistas: será posible amueblar los apartamentos con NFT o cambiarse de ropa virtual. Su cabecita no para y algunos voceros, ya anunciaron que comenzaron los estudios para las sensaciones 4d, denominadas así por proporcionar al que utiliza estas tecnologías, sensaciones reales, tacto, gusto, olfato etc.

La pregunta que se nos ocurre: ¿estamos preparados?

STEFANO CASINI