POR STEFANO CASINI

 

La violencia de género es una enfermedad humana que tiene miles de años. El paternalismo de hace muchos siglos imperante en nuestro mundo, ha llevado a la muerte de millones de mujeres, así como millones de hombres. La proporción, según datos de varios organismos internacionales, asegura que, de 100 casos de asesinatos entre parejas o hermanos o parientes, 75 víctimas son mujeres y 25 hombres. Esto significa que la violencia extrema es muy superior por parte de hombres sobre mujeres, que mujeres sobre hombres, a pesar que, siempre según datos reportados por organismos internacionales, la violencia económica es aplicada muy equitativamente, 50 y 50. Un padre que no le da dinero a la madre de su hijo, como la mujer que se divorcia, nunca trabajó y puede dejar sin un peso a su marido o compañero.

Pero hoy y no para criticar algunos colectivos, sino simplemente para que el mundo sepa lo que ocurre siempre, vemos dos casos muy recientes ocurridos, uno en Brasil otro en Argentina, que dejaron la sociedad sin palabras pero que no se difundieron mucho. Todo de acuerdo en el derecho a la vida de las mujeres violadas o asesinadas, pero, olvidarse de la otra parte, simplemente es desinformarse. Por ejemplo los habitantes de Santa Rosa, provincia de La Pampa, en Argentina, están aún bajo shock por la muerte de Abel Lucio Dupuy,  5 años. La madre biológica lo llevó a una dependencia policial el fin de semana pasado. “Tenía mordeduras, quemaduras, golpes, de todo”, dijo una fuente judicial que tuvo acceso al informe de la autopsia. Los informes oficiales dicen que la madre biológica es  Magdalena Espósito Valenti de 24 años y se encuentra detenida junto a su pareja, otra mujer, Abigail Páez de 27. Las autoridades allanaron la vivienda que compartía donde vivían con el chico, donde incautaron teléfonos celulares con contenido incriminatorio que serviría en las investigaciones a cargo de la fiscal Verónica Ferrero. El médico forense Juan Carlos Toulouse informó, tras realizar la autopsia, que la víctima “murió por los traumatismos varios que tenía. Y sufrió una hemorragia interna”, o sea que el niño recibió una paliza. Abigail Páez es acusada de homicidio simple y la madre de Abel por homicidio agravado. Además, este crimen atroz reveló omisiones y malas decisiones ejecutadas por el sistema judicial  argentino frente a las lesiones anteriores que presentaba el pequeño.

“Tenía mordeduras, quemaduras de cigarrillos, golpes con objetos contundentes, de todo. Nunca vi algo parecido”, reveló un autoridad con acceso al reporte de la autopsia.

Para la fiscal Ferrero, la imputación contra las acusadas Magdalena Espósito y Abigail Páez “puede agravarse con las pruebas que se sumen”Cuando se enteró de la muerte del niño, una vecina compartió en redes sociales conversaciones de WhatsApp sobre una denuncia que presentó el 25 de agosto pasado sobre la golpiza que recibió el niño de 5 años, quien era maltratado, sobre todo, por la pareja de su madre Abigail.

“Todos los días llega del jardín (el nene) y la novia de la mamá lo caga a palo”, se lee en un chat. Por otra parte declaró el abuelo del niño llorando: “La madre me pedía $3.000 cada vez que quería verlo por videollamadaLa gente se tiene que enterar todo lo que pasó mi nieto. La propia madre y su pareja lo mataron”, denunció. Según el padre de Abel, Christian Dupuy, el abuelo aseguró que habían solicitado la tenencia muchas veces, pero la justicia nunca los escuchó. “Hace tres o cuatro años que viene ella que no lo puede sostener al nene. Ni a mí me lo quisieron dar. Yo lo pedí diez mil millones de veces”, dijo el abuelo Ramón. 

Por otra parte Rosana Cándido de 27 años y Kacyla Pessoa de 28 podrían ser sancionadas con 57 años de prisión en Brasil. Una pareja de Samambaia (Distrito Federal) mató y descuartizó al hijo de una de ellas por supuestamente considerarlo “un estorbo”, según informan varios medios brasileños. La pareja, la madre del menor, Rosana Candido, y su novia, Kacyla Pessoa, fueron detenidas y confesaron haber matado al niño. ‘Folha de S.Paulo’ escribió que, de acuerdo a la declaración de la pareja, el pequeño Rhuan Maicon fue asesinado de una puñalada al corazón mientras dormía. Luego la Policía Civil del Distrito Federal determinó que el niño fue decapitado vivo y recibió muchas puñaladas en la espalda.

Las asesinas metieron el cuerpo en una maleta que arrojaron a una alcantarilla, y guardaron las extremidades en dos mochilas que luego tiraron a la basura. La pareja vivía también con una niña de 9 años, hija de Pessoa, que pasó inmediatamente a estar bajo la custodia del Consejo Tutelar brasilero. Las dos mujeres están acusadas de numerosos delitos: asesinato, tortura y malos tratos por los que podrían ser condenadas a penas de hasta 57 años. Según la Policía los dos chicos vivían encarcelados en la casa de ambas, ya que no iban al colegio y raramente eran vistos por los vecinos. Igualmente, los agentes dijeron que los signos de maltrato en los dos menores eran más que evidentes y que el niño asesinado había sido castrado por su madre hace un año; al respecto, ‘Correio Braziliense’ escribe que la madre afirmó haberlo hecho “porque el niño había dicho que quería ser niña” 

Algunos medios de prensa afirmaron que la policía cree que el asesinato se produjo a fin de “cortar gastos” después que el padre del niño cortó la pensión alimenticia por perder el trabajo. Correio Braziliense sostiene que el crimen fue motivado por el fanatismo religioso de la pareja lesbiana. Esta idea se sustenta por el perfil hecho por la Policía, porque las mujeres se conocieron en una iglesia evangélica y en la vivienda encontraron varias imágenes religiosas y páginas de la biblia en las paredes. Según el comisario de la zona “nuestra sospecha es que se basaron en sus propias interpretaciones de la Biblia para cometer el crimen. Y otra teoría sería la venganza contra el padre del menor, ya que la Policía Civil cita que Rosana afirmaba creer en el Dios del Antiguo Testamento, que era vengativo”, así como que el niño había sido concebido fruto de una violación y que sentía “odio y ningún amor” por él, mientras que el padre, que nunca fue condenado, afirmó que siempre hubo consentimiento.

En India, hace unos meses, una niña de 4 años fue torturada y asesinada por su madre por las deudas que tenía su padre. 

Estos no son casos aislados lamentablemente. Un ejemplo claro lo encontramos aquí en Montevideo, en la Escuela Horizonte, donde viven chicos con serias dificultades de todo tipo, ocasionadas por el mal trato en las casas, en un porcentaje del 90%. De estos chicos 9 sobre 10 casos se encuentran en estas condiciones terribles, por golpizas de sus madres y uno por su padre. Un caso terrible me llamó la atención cuando realicé una nota TV para el programa que conducia “Antivirus”, que pueden encontrar en Youtube, sobre la Escuela Horizonte. 

La directora me dice: “Mira, ese chico que tiene 7 años, quedó en esas condiciones (estaba en una silla de ruedas sin reconocer a nadie), porque su madre, cuando tenía meses, al no soportar sus llantos en la noche, lo tomó de los piesitos y lo dio contra una pared: tuvo hasta pérdida de masa encefálica. Lo peor que le dieron un año y medio de cárcel por ese crimen y cuando salió de la cárcel, vino hasta la Escuela y quiso pegarle. La justicia le aplicó una orden de no acercamiento”. Entonces pregunté: “¿apenas un año y medio por matar en vida a su hijo?” y una de las nurses me contestó: “Esa madre tiene 8 hijos y si le dan más años de cárcel ¿quien cuida a los otros 7?”.

Cuando hablamos sobre violencia de género, lamentablemente, tenemos que hablar de hombres y mujeres, a pesar que, como dije al principio, son mujeres el 75% de las victimas.

STEFANO CASINI