L'immagine di una sala operatoria (ANSA)
POR ELIDA SERGI

Una carcasa inteligente, con un innovador sistema de temperatura controlada, transportó un corazón que llegó a tiempo para salvarle la vida a un niño, en un trasplante realizado en Italia.
La base de todo el mecanismo es una especie de caparazón inteligente, en la que el corazón se sumerge y se suspende en una solución de almacenamiento en frío para poder transportarlo.
Y tiene quizás la función más importante del mundo: la de salvar pequeñas vidas, en espera de un órgano nuevo.
Se trata de un novedoso sistema de transporte a temperatura controlada, con la que un órgano de apenas 60 gramos salvó la vida de un niño en la primera infancia, hospitalizado durante meses en el centro de pediatría Bambino Gesú de Roma.
Esta opción ya se utiliza en algunos hospitales europeos, mientras que en Italia se usó en ocasiones para el transporte de órganos para adultos.
El del Bambino Gesú fue el primer transporte a temperatura controlada en Italia de un corazón destinado a trasplante para un niño. Garantiza una temperatura constante del órgano en 5° y, a través de una aplicación especial, permite a los médicos seguir la geolocalización del transporte y monitorear remotamente la temperatura del órgano.
El niño que recibió el corazón tenía una miocardiopatía restrictiva y antes del trasplante era necesario apoyarlo con un corazón artificial.
Su estado actual es bueno y ya fue dado de alta.
En situaciones complejas como la de un trasplante, el equipo médico del hospital receptor, solicita al Centro Nacional de Trasplantes la disponibilidad de un órgano para ser extraído y sale para el hospital del donante. Todo pasa muy rápido.
El órgano extraído se coloca en una bolsa estéril con una solución fría y en un recipiente enfriado lleno de hielo. Este método le permite proteger el corazón humano del daño isquémico entre la extracción y el trasplante durante 3 o 4 horas.
La escasez de órganos y la necesidad del transporte de larga distancia ha llevado a la investigación a invertir en sistemas que puedan garantizar la conservación del órgano de trasplante, minimizando los riesgos de deterioro.
En el contexto del trasplante de corazón pediátrico se perfeccionó el modelo de transporte cardíaco a temperatura controlada “SherpaPak CTS”.
El sistema, ya desarrollado hace algunos años por una empresa estadounidense -aprobado por la agencia de Administración de Alimentos y Medicamentos de ese país (FDA) y con la certificación CE (cumple con los requisitos legales, ndr) en la Unión Europea-, consta de varios componentes.
La parte más externa consiste en un transportador para el traslado que contiene varios elementos de embalaje a temperatura controlada.
“La ventaja más importante es que dentro de este sistema nunca alcanza temperaturas inferiores a 2 grados, como puede ocurrir en el transporte tradicional”, explicó Antonio Amodeo, responsable de Compensación, Trasplante y Asistencia Mecánica cardio-respiratoria del hospital Bambino Gesú.
Agregó que “el sistema evita el riesgo de congelación de partes de la superficie del corazón, manteniendo constante la temperatura del todo el órgano”.