(foto depositphotos)

BUENOS AIRES (Uypress) La Iglesia Católica de la vecina orilla realizó un duro pronunciamiento contra la "ideología de género" que niega la "diferencia y reciprocidad natural entre la mujer y el varón". Lo hizo en un documento titulado "El Dios de la vida y del amor humano", que fue presentado en la Conferencia Episcopal por su presidente, el obispo Oscar Ojea, y el titular de su área de Vida, Laicos y Familia, el obispo Pedro Laxague. De acuerdo a lo expuesto, para la Iglesia la ideología de género se constituye en "una amenaza al vínculo primario y esencial del binomio humano". En el texto presentado este martes 10 de setiembre también se condena el aborto, pero se afirma que "la misma defensa de la vida nos lleva a cuidar (...) también la vida de los pobres". Los obispos manifiestan su preocupación por "cómo se incrementan las esclavitudes que claman a Dios: la violencia en todas sus formas; la trata de personas, la explotación de los más débiles, los vulnerables y empobrecidos, especialmente niños, mujeres y ancianos". También expresan su inquietud por "las prácticas abortivas y la anticoncepción; la degradación de los vínculos interpersonales y la violencia doméstica, especialmente sobre la mujer, las adicciones a las drogas y a la pornografía, la indiferencia, etc.". "A esto se suma -agregan- la desorientación antropológica, que tiende a cancelar las diferencias entre el hombre y la mujer, consideradas como simples efectos de un condicionamiento histórico-cultural, estructurándose como pensamiento único y clausurado a un diálogo abierto y plural y, por tanto, excluyendo el encuentro". Según el documento la "ideología de género" convierte "la vida humana, así como la paternidad y la maternidad en realidades componibles y descomponibles, sujetas principalmente a los deseos de los individuos o de las parejas". En cuanto al aborto, citan al Papa Francisco que afirmó que "la defensa del inocente que no ha nacido, por ejemplo, debe ser clara, firme y apasionada, porque allí está en juego la dignidad de la vida humana, siempre sagrada, y lo exige el amor a cada persona más allá de su desarrollo". "Pero igualmente sagrada -sigue la cita- es la vida de los pobres que ya han nacido, que se debaten en la miseria, el abandono, la postergación, la trata de personas, la eutanasia encubierta en los enfermos y ancianos privados de atención, las nuevas formas de esclavitud y en toda forma de descarte".

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