El coordinador del Consejo Indígena Misionario, Gil Rodrigues, afirmó que se “desató una ola de matanzas” de miembros de comunidades originarias en la región amazónica que las autoridades no investigan con el debido rigor. “En un mes y medio asesinaron a cuatro indígenas en Maranhao, la semana pasada fue el chio Erisvan, esto que está pasando no es casual, la policía habla de crimen común, eso es falso, no quieren investiga”, dijo Rodrigues en diálogo con ANSA.

Erisvan Soares Guajajara, de 15 años, fue asesinado a golpes y facadas hace dos semanas en la localidad de Amarante, interior del estado de Maranhao. “Nosotros sabemos que esta situación responde a intereses económicos y políticos, hay gente sembrando el miedo contra los indígenas”, agregó Rodrigues. El coordinador del CIMI en Maranhao dijo que la “forma brutal como fue asesinado Erisvan se parece a lo que le pasó a otro muchacho en Manaus”. Rodrigues se refiere al indígena Humberto Peixoto, de la etnia Tuyuca, fallecido el 3 de diciembre en un barrio de la periferia de Manaus, capital del estado de Amazonas. Peixoto, de 37 años, fue golpeado con palas y puntapiés el 2 de diciembre y murió en hospital un día después debido a las graves heridas sufridas. Peixoto era miembro de la Caritas Arquidiocesana y asesor de la Asociación de Mujeres Indígenas del Alto Río Negro. Siete indígenas fueron asesinados este año en Manaus.

Tres de los asesinatos ocurrieron en el “Cementerio de los Indios”, una barriada creada en 2018 a partir de la ocupación de tierras fiscales. En ese barrio de la zona norte de Manaus tiene una de sus bases de operaciones la Familia del Norte, uno de los grupos de narcotraficantes más poderosos de la región amazónica, que es zona de paso de la cocaína colombiana hacia Europa. La Coordinación de los Pueblos Indígenas de Manaus y Entorno (Compime), demandó el esclarecimiento del asesinato de los siete crímenes. “Todavía no sabemos el motivo de esas muertes (..) estamos presionando al poder público para tener explicaciones”, declaró Turí Sateré, coordinador del Copime.

En general, la Justicia se desentiende de estos crímenes porque hay una “discriminación” hacia los indígenas, aseguró al sitio UOL el cacique José Augusto, dirigente de las Comunidad de Naciones Indígenas de Manaus. Según la Pastoral de la Tierra, vinculada a la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil, 2019 fue el año más violento contra las comunidades indígenas brasileñas desde 2008.