epa08994268 Ecuadorian presidential candidate Andres Arauz (L) goes with his 104-year old grandmother Flor Cervina Galarza (R), to cast his vote, in Quito, Ecuador, 07 February 2021. Thirteen million voters are called to elect president and vice-president, members of the National Assembly and the Andean Parliament. EPA/JOSE JACOME

En medio de la pandemia, que arrecia en la región, Ecuador y Perú eligen este domingo presidente; mientras que Bolivia va al balotaje en cuatro estados para defnir gobernador.

Para los ecuatorianos representa optar por un extremo u otro, mientras que los peruanos hartos de la corrupción y los desatinos políticos muestran cierta indiferencia a las urnas.

11 de abril en medio de una creciente pandemia que ha exacerbado las medidas de aislamiento y tras una indiferencia generalizada que hace difícil imaginar un claro ganador en ambos países. Los ecuatorianos elegirán a su nuevo mandatario en segunda ronda entre el izquierdista Andrés Arauz y el derechista Guillermo Lasso. En Perú, no hay favorito entre los 18 candidatos de la primera vuelta, por lo que parece que será necesario el balotaje. La jornada se completa en Bolivia con las elecciones regionales en cuatro departamentos.

ANUNCIOS Gran jornada electoral en América Latina. Ecuador, Perú y Bolivia van a las urnas bajo la sombra de la pandemia del Covid-19 que, además de las víctimas mortales y la emergencia sanitaria, ha desplomado la economía. Un asunto clave con el que los candidatos esperan convencer con sus propuestas al electorado.

Los indecisos son los protagonistas en la recta final. "Tengo miedo de elegir al candidato equivocado y que sus planes nos hundan más", dijo Javier Guevara, un estudiante ecuatoriano que aún no ha definido su voto para este domingo.

Ningún candidato en cada nación ha obtenido suficiente apoyo para ser un claro favorito, y después de un año de sufrimiento colectivo y escándalos de corrupción, los ciudadanos parecen estar esperando un ganador que pueda sacarlos del caos económico de la pandemia con los menores tropiezos posibles.

La prolongada crisis de salud pública también ha puesto sobre la mesa las inequidades de larga data y la falta de inversión en esta materia, en la que algunos ponen su lupa para tomar una decisión.