La disputa por el oro del Tesoro del Estado venezolano (31 toneladas en lingotes) depositado en el Banco de Inglaterra, y reclamada tanto por el gobierno del presidente Nicolás Maduro como por el frente de oposición liderado por Juan Guaidó, es un caso que vuelve a agitarse ante la justicia británica.
El Banco de Inglaterra alberga más de 1.000 millones de dólares de lingotes de oro cuyo manejo es disputado entre el régimen de Maduro y la oposición de Guaidó El Tribunal Supremo de Londres resolvió hoy remitir el asunto al juez de primera instancia en lo Comercial, tras una sentencia inicial que había dado razón al frente de Guaidó en un planteo de apelación, que anuló la aceptación de un recurso presentado por los abogados de la administración Maduro.
Según los jueces supremos británicos, ahora deberá ser reexaminado el fallo, al dar lugar a un nuevo reclamo de Guaidó, considerado por más de un centenar de países -entre ellos Reino Unido- como “presidente interino”, un cargo autoproclamado.
Tras juzgar que los tribunales británicos no pueden contradecir al Ejecutivo, que considera a Guaidó como mandatario interino, “queda saber si los fallos emitidos por el Tribunal Supremo de Venezuela pueden ser reconocidos aquí y el caso es reenviado al Tribunal de Comercio”, afirmó en un comunicado la Corte Suprema de Londres este lunes.
Es que ambas partes -Maduro y Guaidó- designaron comités de gestión del Banco Central de Venezuela (BCV), “que han dado instrucciones divergentes sobre las reservas internacionales del país”, de las cuales el Banco de Inglaterra posee alrededor de 1.000 millones de dólares en oro, dijo la Corte Suprema en un comunicado.
Autoproclamado jefe del Estado en 2019 con el apoyo de Estados Unidos, Guaidó es considerado el presidente interino por un centenar de países que por ende, no reconocieron la reelección de Nicolás Maduro en 2018.
Según la representación legal de Maduro ante el Reino Unido por el caso del oro, la venta del metal precioso al gobierno podría, entre otras cosas, ayudar a financiar la lucha contra el Covid-19.
Según los datos oficiales, Venezuela, de 30 millones de habitantes, registró 440.000 contagios y más de 5.000 muertos.
Tanto la oposición como algunas ONG acusan al gobierno de Maduro de falsear las estadísticas.
Guaidó asegura en cambio que el dinero serviría para reprimir el pueblo o llenaría los bolsillos de una “cleptocracia”.
Empero, para demostrar su buena fe, ante las acusaciones de malversación formuladas por el equipo de Guaidó, el BCV había propuesto en abril que el oro se transfiriera directamente al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
El organismo dijo que estaba dispuesto a considerarlo bajo condiciones.
La situación es ambigua: como Estados Unidos, Londres no reconoce la legitimidad del nuevo parlamento y reitera su apoyo a Guaidó, que, en realidad, no tiene poder en Venezuela, menos aún después del avasallante triunfo del Maduro en las elecciones regionales recientes, que fisuró a la oposición.
En llamativa contradicción, el Reino Unido mantiene una embajada en Caracas, aunque con relaciones diplomáticas reducidas. Pero los abogados de Maduro argumentan que esto es un reconocimiento del gobierno de Caracas por parte de Londres.
De hecho, en octubre de 2020, el tribunal de apelaciones tomó en cuenta estos argumentos y dictaminó que una declaración política no equivalía a una decisión gubernamental.
Según el tribunal, el ejecutivo de Boris Johnson podía reconocer “de facto” el poder de Maduro, con cuya administración sigue manteniendo relaciones diplomáticas.
La Corte Suprema debe ahora decidir “si el gobierno británico reconoció al presidente interino Guaidó como jefe de Estado de Venezuela y, si es el caso, si una impugnación de sus decisiones sobre la dirección del banco central de Venezuela es válida ante un tribunal británico”, dijo la máxima autoridad judicial del Reino Unido.
En Estados Unidos, la gestión de los activos del país rico en petróleo ha sido confiada a Guaidó.