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Seguramente estamos tan lejos de la guerra Rusia-Ucrania que, por lo menos en Uruguay, nadie se da cuenta de lo delicada que es la actual situación mundial. 

Oficialmente, hace apenas unos días, la misma Organización de Naciones Unidas, reconoció que “…..nos encontramos en un momento histórico igual o peor que el que vivimos en 1962 con el posicionamiento de misiles nucleares cerca de Cuba por parte de la URSS, lo que provocó un largo período de denominada GUERRA FRIA”.

Y ahora, la misma ONU, reconoce que, la guerra en Ucrania, corre el riesgo de generar graves repercusiones que podrían traducirse en “un huracán de hambruna, no solo en Oriente, donde se libra un conflicto despiadado desde hace días, sino en todos los países del mundo. 

El mismo secretario general de la ONU, Antonio Guterres, está convencido que esto va a ocurrir y relativamente pronto. Por esto, advirtió a los gobernantes sobre las consecuencias de la invasión rusa. “Ucrania está en llamas y el país está siendo masacrado ante los ojos del mundo”, dijo Guterres.  “Debemos hacer todo lo posible para evitar un huracán de hambruna y el colapso del sistema alimentario mundial”. Debido al bloqueo de productos agrícolas en Ucrania y Rusia, según Guterres “la guerra golpeará duramente a los más pobres, con consecuencias en la estabilidad política de todo el planeta”. En su exposición, el Secretario General de la ONU sostuvo que  “Los precios de los cereales ya han superado los del inicio de la Primavera Árabe y las revueltas de 2007-2008 y el índice mundial de precios de los alimentos elaborado por la FAO está en máximos históricos. 45 países africanos y los países menos desarrollados importan al menos un tercio de su trigo de Ucrania o Rusia, y 18 de estos importan al menos la mitad, incluidos Burkina Faso, Egipto, la República Democrática del Congo, Líbano, Libia, Somalia , Sudán y Yemen” – recordó Guterres. 

En el frente europeo, el comisario de economía de la UE, el italiano Paolo Gentiloni, alertó sobre el impacto de una guerra mundial. “Debemos estar preparados para el impacto económico de la guerra: será grave y esto debido al aumento en los precios de las materias primas y también a los costos incurridos por los presupuestos públicos que los Estados miembros tendrán que soportar por los precios de la energía y la crisis de los refugiados”, dijo Gentiloni. “Nosotros habíamos pronosticado un crecimiento de la UE del 4% para 2022, pero estos números ya no son realistas, todo lo contrario, ya se registra una fuerte contracción”. “Ciertamente – prosiguió Gentiloni, la total incertidumbre en la que nos encontramos desde el punto de vista económico frente a esta guerra, rinde poco realista la idea de volver simplemente a las reglas anteriores. De cualquier manera –  siguió  esto facilita que la búsqueda de un acuerdo sobre la reforma del pacto de estabilidad, no sea automática”.

Otro elemento que podría resultar hasta ridículo para la mentalidad por ejemplo de Uruguay o Argentina, es que las centrales sindicales de todos los países que sufren estas consecuencias económicas, conscientes de la situación que se está viviendo, critican de forma muy tibia la conducción de los gobiernos que están tratando, desesperadamente, de subvencionar de alguna forma, pérdidas del salario real que alcanzan el 20%.

Estamos (esperemos que no) en el comienzo de una nueva era de enfrentamiento real, ahora Oriente-Occidente quizás, que podría llevar el planeta hacia un camino sin retorno. En 1962, JFK estuvo a punto de lanzar bombas atómicas sobre la URSS. Obviamente, si lo hubiera hecho, viviríamos en otro mundo, pero, por un lado la intransigencia rusa, por otro lado la anexión, por parte de la OTAN, de países como Suecia y Finlandia, la entrada de  Ucrania a la UE, la fuerte reducción de control que sufrió la “vieja” URSS perdiendo el dominio de países como Hungría, Letonia, Bulgaria o, hace casi 30 años, Yugoslavia y finalmente las declaraciones de hace pocos días del lider chino Xi Jinping, convencido que “hay que sacar el dólar y el swift del mundo” nos pueden hacer pensar en lo peor.

STEFANO CASINI